El terrorista sin remordimientos

Decenas de personas participan en una vigilia con velas por los fallecidos en el atentado del pasado martes. :: Jeenah Moon/ reuters/
Decenas de personas participan en una vigilia con velas por los fallecidos en el atentado del pasado martes. :: Jeenah Moon/ reuters

Saípov siguió «al pie de la letra» las instrucciones de un artículo publicado en la revista del Estado Islámico

MERCEDES GALLEGO NUEVA YORK.

Llegó al juzgado en silla de ruedas, con chándal y grilletes. Escuchó los cargos en ruso por un pinganillo, para que no le quedaran dudas. Sayfulló Saípov ya no era un simple un inmigrante uzbeco de 29 años que trabajaba como conductor de Uber, sino «un hombre consumido por el odio y una ideología retorcida», relató el fiscal en funciones del Distrito Sur Joon Kim. La investigación policial que se desarrolla a velocidad neoyorquina apunta hacia un lobo solitario inspirado por la propaganda del Estado Islámico (EI). Ningún escrutinio pudo haber impedido la entrada a este terrorista, porque se radicalizó recientemente mientras vivía en EE UU.

No había en él el menor rastro de remordimiento, ni se puede decir que su bárbaro ataque con una camioneta por un carril bici fuera un momento de rabia. Llevaba más de un año pensándolo, desde que en julio de 2016 leyó en la revista 'Dabiq' del Estado Islámico alabar con orgullo a su «hermano» de Niza por dejar 80 muertos y 300 heridos. A la Policía le dijo que se «sentía bien con lo que había hecho». Si acaso, decepcionado, porque con ocho muertos y doce heridos no pasará al panteón de los grandes terroristas, por mucha crueldad que le pusiera. Ni siquiera supera al anterior, el de las Ramblas, donde murieron 16 personas y 135 resultaron heridas. Por su simplicidad y alto número de víctimas, los atropellos masivos se han convertido en la forma preferida de los nuevos terroristas, imposibles de anticipar. Siete en el último año y medio, de acuerdo a las sugerencias del EI. En noviembre pasado la revista 'Rumiyah', heredera de 'Dabiq', recordaba a sus fanáticos que «pese a ser una parte esencial de la vida moderna pocos entienden la capacidad mortal y destructiva de un vehículo de motor».

Saípov le había puesto ganas. Dos semanas antes había alquilado el mismo vehículo para practicar los giros por el barrio. Eligió cuidadosamente el día de Halloween porque pensó que habría más gente en la calle, aunque a esa hora soleada de otoño sólo pedaleaban turistas por el carril bici y algún joven atlético con la tarde libre. Nicholas Cleves y Darren Drake son los dos únicos estadounidenses fallecidos en el ataque terrorista del martes, aunque entre la docena de heridos se encuentra también alguno que no podrá olvidarlo nunca al haber perdido las dos piernas.

El senador McCain pide que se le declare «combatiente enemigo» para enviarlo a Guantánamo

El daño no le sorprendió. Entre los 90 vídeos y más de 3.000 fotos fundamentalistas que el FBI le ha encontrado en su teléfono móvil había uno de soldados del Estado Islámico asesinando a sus prisioneros con un tanque que les pasaba repetidamente por encima. Siguiendo las instrucciones del artículo 'Tácticas Terroristas', en el intento de asegurarse «la máxima carnicería de los enemigos de Alá» es imperativo que el conductor no abandone el vehículo y continúe «conduciendo sobre ellos y aplastando sus cuerpos hasta que sea físicamente imposible continuar con el vehículo». En ese punto uno puede salir y «terminar la operación a pie, si pudo conseguir armas secundarias». Según la Policía de Nueva York, Saípov siguió el guión «al pie de la letra». En la bolsa que llevaba le encontraron tres cuchillos.

El senador John McCain ha pedido que no se le presenten cargos sino que se le declare «combatiente enemigo» para mandarlo a Guantánamo, una sugerencia que ha encantado a Donald Trump. El presidente ha conectado con quienes piden abiertamente «que lo ejecute un pelotón» al pedir para él penas «más duras y más rápidas», porque en su opinión la justicia en EE UU es tan lenta que resulta «una broma».

Sin embargo, hay presos en Guantánamo que llevan 15 años esperando a que se presenten cargos contra ellos, mientras que un jurado de Nueva Jersey condenó la semana pasada al autor de los atentados de Chelsea del año pasado. En Nueva York se abolió la pena de muerte en 2007, pero se espera que Ahmad Khan Rahimi, de origen afgano, pase el resto de su vida en prisión. Nadie murió como consecuencia de las dos bombas caseras que colocó en el barrio neoyorquino, pero 31 personas resultaron heridas. Trump no ha llamado al alcalde de Nueva York ni al gobernador del Estado para ofrecerles sus condolencias, pero sí a la periodista de 'The New York Times' que cubre la Casa Blanca para decirle que no está tan preocupado como dicen por la investigación de la trama rusa. Quien sí se ha desplazado a Nueva York para jurar que el Gobierno utilizará todas las medidas a su alcance para perseguir a los terroristas, «incluyendo Guantánamo», es el fiscal general Jeff Sessions. El fiscal en funciones del Distrito Sur neoyorquino, cuyo antecesor fue fulminantemente despedido por Trump mientras investigaba los negocios de su familia, admitió que la decisión de declarar a Saípov combatiente enemigo tendrá que venir «de más arriba», pero pidió que se tomara nota de la rapidez con que sus hombres habían presentado cargos en las 24 horas que llevaban sin dormir.

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