El presidente no logra colar su reformado veto migratorio

M. GALLEGO NUEVA YORK.

La tercera versión del veto musulmán de Trump se ha tropezado de nuevo con la Justicia estadounidense, pese a que esta vez había incluido a venezolanos y norcoreanos para que no se le pudiera acusar de marginar a los musulmanes. Y es que la Justicia no es ciega. Ni sorda. De ahí que el juez federal de Maryland Theodore Chuang recuerde las promesas del presidente Donald Trump durante la campaña electoral, en las que ve pruebas de que la verdadera intención es convertir en cabeza de turco de los atentados terroristas a los musulmanes de los países vetados, a pesar de que los atentados ocurridos en EE UU fueron perpetrados por ciudadanos estadounidenses.

La orden del juez de Maryland de suspender temporalmente el veto musulmán se suma a la del juez de Hawai Derrick Watson, que la bloqueó «por sufrir de los mismos males que las anteriores».

Trump ya había dejado fuera a los ciudadanos iraquíes para evitar la polémica que desató vetar a traductores que ayudaron a las fuerzas estadounidenses, ahora perseguidos por el Estado Islámico. Quedaban en el saco los de Irán, Libia, Siria, Yemen, Somalia y Chad. La idea de sumar a funcionarios de los gobiernos de Venezuela y Corea del Norte ha sido un error, porque el juez Chuang considera que estos vetos pueden continuar, al no corresponder con la marginación musulmana que intenta evitar

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