Malagueños atrapados por el huracán

Paula Gaviño muestra algunos de los destrozos causados por el huracán.
Paula Gaviño muestra algunos de los destrozos causados por el huracán.

Tres residentes y un turista relatan a SUR las horas más difíciles desde Miami

Mónica Pérez
MÓNICA PÉREZMarbella

Mientras hablamos se va la luz en el hotel. «Se acabó la televisión. Recurriré al móvil para estar entretenida estas últimas horas de ‘Irma’». Susana Felices, diseñadora malagueña, habla desde el hotel en el que, junto a su familia, vive alojada desde el pasado jueves. Están en Doral, a apenas kilómetro y medio del aeropuerto. Atrás dejaron su casa en Key Biscayne. Desde hace días es zona de evacuación y con el aviso insistente de las autoridades «para qué arriesgar». «En estos casos no sabes qué decisión tomar. Hay mucha gente que se ha ido al norte, pero decidimos estar juntos porque mi marido trabaja aquí y optamos por quedarnos». Subraya. Al móvil no paran de llegarle vídeos de conocidos con imágenes preocupantes de lo que está ocurriendo en su lugar de residencia. «Aquí desde la ventana del hotel vemos mucho viento y mucha lluvia, pero de momento no hay inundaciones», explica en conversación telefónica, ayer, con este periódico.

Llevan «tres años y tres meses» viviendo en Miami, y ya el año pasado tuvieron su primer susto con el huracán Matthew, que al final fue menos virulento de lo anunciado. «Entonces optamos por quedarnos en casa. Nos informamos bien e hicimos bien. En estos casos es importante estar bien informados», asegura. En un momento de la conversación, Susana recibe en su móvil un mensaje de emergencia por aviso de tornado y decide cortar. Pasados unos minutos la charla se retoma tras expirar el aviso.

Sin luz y «con apenas un poco de agua». Así era la situación en la que Charlie Pérez-Zabala, marbellero residente en Miami desde hace cuatro años, se encontraba en la tarde de ayer tras reunirse con su hermana y su cuñado en Kendall, a unos 30 kilómetros de su punto de residencia habitual. «Es una casa bien protegida con las ventanas preparadas para estos casos, pero aquí estamos ahora sin luz y casi sin agua». Asegura que en su viaje hasta Kendall tuvo que aguantar colas de horas en gasolineras para poder repostar. Los problemas de falta de combustible le hicieron desistir de su idea inicial de viajar el norte como algunos de sus amigos y conocidos. «Muchos se han ido a Atlanta o a Carolina del Sur, pero sin saber si iba a poder tener combustible suficiente para llegar era arriesgado». Cuenta que lo que más le ha impresionado en los días previos a la llegada de Irma a Miami ha sido el éxodo masivo de gente tratando de salir del país. «Fue lo más increíble. Ver que la vida normal se para de repente y la gente empieza a marcharse». En la calle, mientras habla, la fuerte lluvia empezaba a dejar las primeras inundaciones.

Los protagonistas

Susana Felices
Vive en Miami. «Optamos por dejar nuestra casa y alojarnos en un hotel lejos de la costa».
Charlie Pérez-Zabala
Vive en Miami. «Es increíble ver que la vida se para de repente y todo el mundo trata de salir de aquí».
Jorge Espada
De vacaciones en Miami
Paula Gaviño
Vive en Miami.

A Jorge Espada, vecino de San Pedro Alcántara, le desalojaron a comienzos de semana del hotel en el que se encontraba pasando sus vacaciones en Miami Beach. A partir de ese momento trató de encontrar una salida. Intentó adelantar su vuelo de regreso –previsto para el 17 de septiembre– y no lo consiguió. Tampoco, que le permitieran volar a otro lugar. Con una recién conocida optó por viajar al interior huyendo del oleaje y las inundaciones de las que las autoridades ya llevaban días previniendo. «Lo más impresionando es ver las calles vacías a las doce de la mañana en los días previos, con todo cerrado. Me pareció estar viendo una película», asegura. «Lo peor es no saber cuánto durará todo esto».

Paula Gaviño estuvo ayer prácticamente todo el día incomunicada. El huracán tumbó el tendido eléctrico dejando sin luz su residencia en Cutler Bay, al suroeste a Miami. "Es peligroso salir a la calle porque el tendido eléctrico se ha quedado bajo el agua y no se ve", explica a SUR cerca de la media noche. Ha aprovechado que la lluvia ha amainado para salir al coche, cargar el móvil y poder comunicarse. La cantante malagueña, que fuera corista y guitarra habitual de Javier Ojeda y exlider de la banda Model Monroe, lleva cuatro años residiendo en Miami. Su casa se construyó justo después de otro huracán por lo que, explica, cuenta con las medidas -obligadas por ley- adecuadas de resistencia a huracanes.

Aún así, dice, los daños han sido importantes. "Se nos han caido tejas, las plantas, el patio y unas cercas. Estábamos dentro de casa seguras aunque anoche (por el sábado noche) pasamos un poco de miedo por el ruido del viento y los golpes. Además, como tenemos protectores en puertas y ventanas no podíamos saber qué pasaba fuera".

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