Juego de poderes en la Casa Blanca tras la salida de Bannon

CAROLINE CONEJERO

nueva york. Con la fulminante salida de Steve Bannon el balance del poder en la Casa Blanca se reestructura, su ausencia despeja un obstáculo a nivel político y personal en el juego de influencias sobre el presidente Trump. El cese de Bannon deja vía libre a los 'halcones' -partidarios de una línea más tradicional en política exterior , con un EE UU más intervencionista en el mundo- y supone una clara victoria para el militar H.R. McMaster, consejero de Seguridad Nacional y rival acérrimo del ya exestratega de Trump.

Con su salida, el plan de McMaster para incrementar con 8.400 tropas la intervención militar en Afganistán podría ser aprobado en cuestión de días. El teniente general ha visto su plan de intervención urgente en Afganistán bloqueado y relegado durante meses a causa de las maniobras de Bannon, quien después de ser excluido del Consejo de Seguridad por el militar, seguía participando en debates del Consejo. Bannon era un fiero detractor de la intervención militar y durante meses lideró la lucha de poder contra McMaster para influir en el presidente contra la intervención.

Sin perder un minuto, el consejero de Seguridad Nacional logró sentar a Trump en una reunión en Camp David el viernes por la noche, flanqueado por su nuevo aliado, el vicepresidente Mike Pence, a quien pidió su apoyo hace seis semanas para persuadir conjuntamente al magnate de aceptar su plan. El presidente se ha mostrado indeciso a lo largo de todo el verano sobre una nueva campaña en Afganistán, refugio terrorista donde los talibanes, Al-Qaida y el Estado Islámico han ganado terreno en el último año, una intervención para muchos urgente e inevitable.

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