Una joven latina tumba al aparato demócrata en Nueva York

Ocasio-Cortez degusta una tarta con sus seguidores para celebrar su triunfo. :: Scott Heins / afp
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Ocasio-Cortez degusta una tarta con sus seguidores para celebrar su triunfo. :: Scott Heins / afp

Ocasio-Cortez, de 28 años, da la sorpresa en las primarias al Congreso y desnuda la distancia entre la maquinaria del partido y su base electoral

CAROLINE CONEJERO NUEVA YORK.

Alexandria Ocasio-Cortez, una recién llegada a la política, ha conmocionado al aparato del Partido Demócrata al derrotar al veterano Joe Crowley en las primarias al Congreso de Nueva York. Con solo 28 años y miembro de los Demócratas Socialistas de América, arrasó con un 57.5% del voto en un distrito que incluye zonas de Queens y del Bronx con población mayoritariamente compuesta por minorías.

De descendencia puertorriqueña y nacida en el Bronx, la 'discípula' de Bernie Sanders, para quien colaboró durante su campaña presidencial, hasta hace un año trabajaba en una coctelería de Manhattan. Su salta ha sido de tal altura que ella misma se ha manifestado sorprendida por una victoria que describió como «un encuentro entre la máquina y el movimiento» amparado en un mensaje muy claro, con prioridades definidas y enfocado en la dignidad económica, social y racial de la clase trabajadora.

Tal ha sido la sensación de firmeza mostrada por Ocasio-Cortez, que los demócratas creen que en noviembre podrá derrotar con facilidad a su rival republicano en un distrito fuertemente demócrata, con un 54% de población hispana. De conseguirlo, se convertiría en el miembro más joven del Congreso.

LA CLAVE Su mensaje triunfal se enfocó en la dignidad económica, social y racial de la clase trabajadora

En la disputa interna se impuso a Joe Crowley, el cuarto político demócrata más importante de la Cámara de Representantes, con casi veinte años de carrera en el Congreso, diez ciclos electorales y jefe de la maquinaria demócrata de Queens. Solo permitió sumar un 42,5% del voto al que era considerado como el sucesor de Nancy Pelosi como presidente de la Cámara baja. Crowley había recaudado tres millones de dólares -2,6 millones de euros- para su campaña, una cantidad diez veces superior a la que puso disponer Ocasio-Cortez.

La joven democratasocialista lideró una campaña enfocada en las bases y totalmente financiada por pequeñas donaciones, con el rechazo de contribuciones corporativas. Con una estrategia bien definida, Ocasio-Cortez derrotó a Crowley exponiendo sus lazos con Wall Street y acusándole de falta de contacto con la realidad en un distrito cada vez más diverso.

Visita a la frontera

La candidata hispana terminó su campaña en Texas con una visita a la frontera con México el último fin de semana, justo antes de la cita electoral. Allí se unió a las protestas en el exterior de un centro de detención de menores y pidió la abolición de la Agencia de Control de Inmigración (ICE), responsable de la separación de familias de 'sin papeles' en las últimas semanas.

El hecho de ser mujer, joven y perteneciente a una minoría, revela asimismo la urgencia por un relevo generacional en los cuadros del liderazgo demócrata, la mayoría en su madurez -como Nancy Pelosi, de 78 años-, blancos, hombres y bien asentados económicamente.

El presidente Trump interpretó la victoria de Ocasio-Cortez como un referéndum hacia su persona. Vía Twitter, Trump declaró su «WOW» a la derrota de Crowley, señalando que el congresista debería haber sido más amigable con su presidente.

La caída de Crowley pone en la mira la crisis de identidad que atraviesa el Partido Demócrata y pronostica duras confrontaciones de cara a noviembre entre el aparato y una nueva generación de candidatos progresistas, provenientes de las comunidades y ajenos a la maquinaria.

El caso del veterano congresista, la mayor sorpresa electoral de los siete estados que celebraron primarias el martes, puede constituir un ejemplo. Fue un candidato distraído en sus ambiciones en política nacional y solo dedicado a prepararse para las elecciones internas. Alejado por continuos viajes, terminó descuidando su propio distrito.

En otras disputas de las primarias del martes, en Maryland la victoria de Ben Jealous, expresidente de la Asociación Nacional para el Avance de Afroamericanos (NAACP), le abre la puerta a que en noviembre se convierta en el primer gobernador negro del Estado. En Colorado, el triunfo demócrata del congresista Jared Polis le acerca al cargo de gobernador.

Por parte republicana, el exgobernador de Massachusetts y excandidato presidencial, Mitt Romey, protagonizó una nueva reencarnación política en Utah, donde se hizo cómodamente con la nominación al Senado. En el universo trumpista, en Staten Island el moderado Van Donovan, con el apoyo del presidente, ganó holgadamente un escaño en el Congreso.

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