El jefe de la Casa Blanca se venga de la cadena CNN

M. GALLEGO NUEVA YORK.

Donald Trump siempre tiene el control remoto tan a mano como su cuenta de Twitter, pero ahora también todo el poder del Gobierno. Desde que se lanzó a la arena política empezaron los berrinches frente a la pantalla, especialmente con CNN, la cadena a la que llamaba 'Clinton Network News' y acusaba de difundir «fake news». Luego pasó a tuitear vídeos animados de sí mismo a puñetazos con el logo de la cadena. Convertido en presidente electo humilló a sus periodistas y se negó a contestar a sus preguntas.

Ayer su Gobierno ordenó al operador de comunicaciones AT&T que se deshaga de la cadena a la que se la tiene jurada si quiere que le autorice la compra del gigante del entretenimiento Time Warner, a la que pertenece la cadena de noticias. La amenaza es vetar la operación, valorada en 85.000 millones de dólares (73.000 millones de euros) por violar las leyes de libre competencia, ofreciéndole la alternativa de vender Direct TV, una división infinitamente más rentable por proporcionar un soporte similar a una plataforma de cable y tener importantes acuerdos deportivos.

AT&T podría también demandar al Gobierno en los tribunales, pero eso será costoso y atascará la operación en los tribunales durante años, por lo que se teme que la cadena sea la damnificada.

Trump envía con esto un poderoso mensaje a todos los medios de comunicación críticos con sus políticas, que no saben cuándo se encontrarán a tiro de un presidente que donde pone el mando pone la bala.

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