El hombre tras la muerte de Ellacuría

Inocente Montano será extraditado a España por EE UU como «cerebro» de la matanza de jesuitas en El Salvador en 1989

BEATRIZ P. MACÍAS

washington. El excoronel salvadoreño Inocente Montano, cuya extradición a España avaló el miércoles el Tribunal Supremo de Estados Unidos, está considerado como el cerebro en la sombra que orquestó la muerte en 1989 de cinco jesuitas españoles, entre ellos Ignacio Ellacuría, durante la guerra civil de El Salvador. Washington ha accedido finalmente a la petición de Madrid porque considera que hay «evidencias suficientes» para creer que Montano, entonces viceministro de Defensa Nacional, jugó un papel fundamental en la masacre que tuvo lugar la madrugada del 16 de noviembre de 1989, de la que ayer se cumplieron 28 años.

Entonces, un «escuadrón de la muerte» del Ejército irrumpió en la Universidad Centroamericana (UCA) y asesinó a su rector, Ignacio Ellacuría, jesuita vasco e ideólogo de la Teología de la Liberación, así como a otros cinco sacerdotes -cuatro de ellos españoles- y a la cocinera Elba Julia Ramos y su hija Celina, de 16 años, ambas salvadoreñas.

Según lo argumentado durante el proceso por EE UU, un día antes de la matanza Montano participó en una reunión donde uno de sus subordinados, el coronel René Emilio Ponce, ordenó al coronel Guillermo Alfredo Benavides que usara al temido batallón de elite Atlácatl para asesinar a los jesuitas. «Maten al padre Ellacuría y no dejen ningún testigo», ordenó Ponce en presencia de Montano, que en el encuentro supuestamente facilitó la ubicación del jesuita vasco al anunciar que había vuelto de España y estaba en El Salvador, según figura en escritos de la acusación.

Poco antes de la matanza, además, la radio Cuscatlán, que estaba bajo la supervisión de Montano, emitió amenazas de muerte dirigidas contra Ellacuría y sus compañeros sacerdotes. El Ejército de El Salvador, financiado por Estados Unidos, decidió atacar a los jesuitas porque creía que eran aliados del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), ahora partido político en el Gobierno.

Escándalo internacional

La masacre supuso un escándalo a nivel internacional, y dentro de Estados Unidos, ciertos sectores de la sociedad presionaron al Gobierno para que retirara el apoyo al Ejército de El Salvador, lo que finalmente facilitó la firma de unos acuerdos de paz en 1992.

Lo cierto es que la vida de Montano ha estado ligada desde el principio a su vecino del norte. Nacido en El Salvador en 1943, ingresó en el Ejército con apenas 20 años y se graduó en 1966 con una promoción de la Escuela Militar salvadoreña conocida como 'La Tandona' y que, desde 1988, controló los puestos militares claves.

Como muchos otros de sus compañeros de 'La Tandona', Montano estudió en 1970 en la Escuela Militar de las Américas en EE UU, en la que las Fuerzas Armadas de ese país instruyeron a militares latinoamericanos en la lucha contra la insurgencia guerrillera dentro del contexto de la Guerra Fría. Montano volvió a El Salvador y, después de la guerra, en 1994 se jubiló en el Ejército con el grado de coronel.

En el año 2000, la Compañía de Jesús en El Salvador trató sin éxito que se reabriera el caso de los jesuitas. Entonces, en 2001, Montano se fugó y se instaló en Boston, donde pudo acogerse fraudulentamente al Estatuto de Protección Temporal (TPS), un permiso migratorio que EE UU concede a países en conflicto. Encontró trabajo en una fábrica de dulces y mantuvo un perfil bajo hasta que la abogada española Almudena Bernabéu descubrió su paradero.

Investigación

«Me dio el chivatazo un periodista salvadoreño, me dijo que estaba en Boston pero que no tenía forma de corroborarlo. Así que llamé por teléfono a casa de su hermana, con número oculto, y le dije en español: 'buenas tardes, ¿con quién estoy hablando, por favor?'», cuenta a Efe Bernabéu. Entonces, muy educado, respondió: «Hola, Inocente Montano al habla, ¿qué desea?».

Las autoridades de EE UU le detuvieron. En 2013 fue condenado a 21 meses de prisión por fraude migratorio e ingresó en una cárcel de Carolina del Norte, de la que debió haber salido en abril de 2015, pero en la que ha permanecido durante más de dos años a la espera de una decisión final sobre su extradición a España.

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