El chico que mataba animales

Nikolas Cruz, un joven huraño y obsesionado por las armas, había sido expulsado y compartía en las redes material «muy perturbador»

M. GALLEGO

«¿Que un tipo mata a 17 estudiantes y le llevan al hospital porque tiene problemas para respirar?», se quejaban algunos. Nikolas Cruz no se ha llevado su ira a la tumba, como hicieran Eric Harris y Dylan Klebold en el instituto Columbine, Seung-Hui Cho en la Universidad Politécnica de Virginia Tech o Adam Lanza en el colegio de primaria Sandy Hook. Cruz, de 19 años, ha dejado su marca en la historia de las masacres y le ha contado con pelos y señales a la policía su furia homicida. Activó la alarma antiincendios para que los que se habían escondido salieran corriendo y matar a más. Se compró él mismo el rifle AR-15 en una tienda, totalmente legal.

Se le conocía por matar a animales y era un tipo introvertido que se volvió huraño: amenazaba a los compañeros, se obsesionó con una chica y empezó a llevar armas al colegio. Por esto último se cree que lo expulsaron, tras prohibirle llevar mochila por haberle encontrado balas. Al menos esta es la versión que corría ayer entre los alumnos a los que el sheriff reunió en un salón del hotel Marriott para sondear qué sabía cada uno del chico al que tenían entre rejas. «He salido más confundido de lo que entré, no sé qué pensar», decía Jonathan Guimaraes, que el curso pasado iba a clase con Cruz. «A mí me parecía un tío normal. Mataba ratas con pistolas de fogueo cuando estaba borracho, por divertirse, nada más». En clase, bromeaban a veces sobre su perfil violento. «Mucha gente decía que, si había un tiroteo en la escuela, iba a ser él», desveló otro estudiante.

En su cuenta de Instagram posaba con armas de fuego y machetes, siempre cubriéndose la cara con el arma o con un pasamontañas. «Muy, muy perturbador», reconoció el sheriff del condado de Broward, Scott Israel. «Estamos diseccionando sus huellas en las redes sociales y en las páginas en las que escribía».

LA CLAVE Su propia madre adoptiva, que falleció en noviembre, llamaba a veces a la Policía por su mala conducta

Prácticas de tiro

Queda mucho que rastrear de su pasado. Un usuario de YouTube denunció el año pasado al FBI que alguien llamado Nikolas Cruz había dejado un comentario inquietante en un vídeo: las imágenes eran del tiroteo de 1966 en la Universidad de Texas, donde un estudiante llamado Charles Whitman provocó 17 muertos disparando desde la torre del reloj, y el comentario decía simplemente «voy a hacer lo mismo que él». Whitman tenía entrenamiento como francotirador, mientras que Cruz había formado parte del Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva de Estudiantes, un programa de las Fuerzas Armadas que prepara a los adolescentes para el ejército, y había practicado tiro. A un compañero que trató con él por obligación, cuando les asignaron un trabajo a medias, le comentó que quería ser militar. Según la Liga Contra la Difamación, Cruz estaba vinculado al grupo supremacista República de Florida y había participado en sus entrenamientos.

Su primo ha dicho a la cadena ABC que Nikolas dejó de tomar los medicamentos psiquiátricos cuando su madre murió en noviembre pasado de una neumonía. Su padre había muerto de un infarto hace trece años. Su hermano, también adoptado, compartía sus problemas de conducta, según dijo una vecina a 'The New York Times'. A veces, la propia madre tenía que llamar a la policía. En su barrio recordaban ayer episodios de su pasado, como aquella vez que abrió fuego sobre las gallinas de un vecino. El rompecabezas de su vida está ahora sobre la mesa del sheriff, cuyo adjunto tiene un hijo entre la veintena de heridos.

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