California desafía a Washington y se declara santuario de inmigrantes

MERCEDES GALLEGO

Nueva York. Pese a la amenaza de perder los fondos federales, el gobernador Jerry Brown firmó el jueves la ley SB54 que convierte a California en un santuario de inmigrantes. A partir de enero, la Policía del estado no tendrá que informar a las autoridades federales cuando sospeche que alguien reside ilegalmente en el país.

Justo ayer, Donald Trump celebraba la herencia hispana en una estrambótica ceremonia en la que practicó cómo pronunciar «Puerto Rico» con acento latino y alabó al presidente de México, «un tipo fantástico». Los primeros son ciudadanos estadounidenses desde 1917, mientras que de origen mexicano suponen el grueso de la población hispana de California. Se calcula que el 25% de esta carece de la documentación necesaria.

La mayor minoría del estado vive en la angustia desde que el fiscal general Jeff Sessions activó «una perversa e inhumana maquinaria de deportaciones», criticó el líder del Senado californiano, Kevin de León. Las estadísticas demuestran que cuando la Policía no hace preguntas sobre el estatus migratorio la población tiende a cooperar más y el crimen desciende.

Por eso el jefe de policía de Los Angeles, Charlie Beck, ha apoyado la desafiante ley que impedirá a las ciudades y condados californianos utilizar cualquier recurso oficial para ayudar a los agentes de inmigración, a menos que el individuo haya sido condenado dos veces por alguno de los 800 delitos específicamente tipificados. Eso elimina la práctica habitual de detenerlos por faltas de tráfico.

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