Buena 'química', malas relaciones

Trump y Putin evidencian su sintonía, ayer en la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico. :: efe/
Trump y Putin evidencian su sintonía, ayer en la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico. :: efe

El presidente de EE UU avala la versión de Putin sobre la 'trama rusa' y comprende que se sienta «ofendido»

RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ.

Aunque los presidentes ruso y estadounidense, Vladímir Putin y Donald Trump, siguen todavía intercambiándose piropos y compartiendo criterios comunes, como se ha visto en la cumbre de la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacifico (APEC), en Danang (Vietnam). Moscú ha podido constatar que el nuevo inquilino de la Casa Blanca no ha satisfecho sus expectativas ni las esperanzas que en él habían depositado.

«Trump es un hombre educado y de trato agradable», dijo ayer Putin en Danang durante la rueda de prensa ofrecida al término de la cumbre. El presidente ruso reiteró también que su país no interfirió en las elecciones presidenciales en Estados Unidos de hace un año y declaró que «todo lo que está relacionado con la llamada 'trama rusa' en Estados Unidos refleja las permanentes luchas intestinas existentes» en ese país.

Trump, por su parte, en otra comparecencia ante la prensa mientras volaba hacia Hanói, afirmó que su homólogo ruso le insistió una vez más «con toda contundencia» que no hubo injerencia de Moscú en las elecciones presidenciales estadounidenses. «Ha dicho que no se entrometió. Siempre que me ve dice que no lo hizo y de verdad le creo. Lo dice en serio. Creo que se siente muy ofendido por esto, y eso no es bueno para nuestro país», comentó Trump, que reconoció que en la conversación con Putin no hablaron de Corea del Norte.

La llegada del magnate a la Casa Blanca, celebrada en el Kremlin, defraudó a las expectativas rusas

Pese a que desde el Kremlin se daba por hecho que los dos jefes de Estado mantendrían una reunión oficial en Danang para tratar asuntos como Siria, Corea del Norte o Ucrania, tal encuentro no se produjo. Según mostraron las televisiones rusas, Putin y Trump coincidieron cuatro veces: mientras caminaban hacia la 'foto de familia' de la APEC, durante la propia toma de la instantánea, en otro saludo ya durante la cumbre y en una conversación un poco más prolongada en un pasillo, para la que no tomaron ni siquiera asiento.

El presidente ruso admitió que «la ausencia de una reunión bilateral con el presidente Trump evidencia que la crisis en las relaciones entre nuestros países todavía no se ha superado (...) no ha habido mane ra de consensuar la reunión por formalidades protocolarias insuperables». A su juicio, «tenemos que mirar más hacia el futuro, resolver problemas que interesan tanto el pueblo estadounidense como al ruso, pensar en dar contenido a nuestros lazos económicos». Paralelamente, Trump abogaba por mejorar las relaciones. En alusión a Putin, afirmó que «parece que nos llevamos bien, tenemos una buena relación y sin conocernos todavía a fondo».

De acuerdo en Siria

Desde Moscú, la web del Kremlin hacía pública una declaración conjunta sobre Siria, elaborada por los ministros de Exteriores de ambos países, Serguéi Lavrov y Rex Tillerson, pero, al parecer, consensuada con Putin y Trump. Un aparente intento de dar enjundia a las casi inexistentes conversaciones entre los dos presidentes para consumo interno. El documento incide en la necesidad de seguir luchando conjuntamente hasta «derrotar al grupo terrorista autodenominado Estado Islámico» y señala que la solución al conflicto sirio «no puede ser militar» sino negociada dentro del proceso de conversaciones de Ginebra.

Putin apostó por Trump como candidato a la presidencia, en la confianza de que con él se superaría la etapa de confrontación habida durante los dos mandatos de Barack Obama, especialmente el segundo que fue cuando Moscú se anexionó Crimea y propició una sangrienta guerra en el este de Ucrania.

La victoria de Trump sobre Hillary Clinton se celebró en Moscú con champán. Sin embargo, un año después de la elección del magnate, las relaciones entre Moscú y Washington no pueden ser peores. Las sanciones a Rusia se han multiplicado, cualitativa y cuantitativamente, las relaciones diplomáticas y comerciales están en mínimos históricos y la confrontación militar arrecia. Menos mal que la química entre Putin y Trump funciona, aunque los analistas rusos creen que el presidente norteamericano «está atado de pies y manos».

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