Bernie Sanders o cómo revolucionar la política sanitaria en EE UU

El senador independiente, Bernie Sanders, explica su propuesta sanitaria en Washington. :: Michael Reynolds / efe

El senador y principal rival de Clinton en las primarias demócratas conquista de nuevo a la izquierda estadounidense con su apuesta por un sistema de salud universal

CAROLINE CONEJERO NUEVA YORK.

El senador Bernie Sanders presentó esta semana en el Senado su última iniciativa 'Medicare para todos', un proyecto de ley de cobertura de salud de pago único que dotaría de sanidad publica a 323 millones de norteamericanos. La legislación no es nueva. Sanders presentó el mismo proyecto de ley hace cuatro años sin apoyo alguno. Esta vez, sin embargo, la iniciativa estaba respaldada por 16 congresistas demócratas, casi un tercio del caucus demócrata en el Senado, algunos de ellos potenciales candidatos presidenciales para las elecciones de 2020. Además, docenas de organizaciones civiles se han movilizado para explicar el plan por todo el país y crear una base para el proyecto.

En una carta editorial en el 'The New York Times', el senador de Vermont y gran defensor de la sanidad pública, calificaba la legislación como un asunto moral. «Somos el único gran país del mundo que permite a los jefes ejecutivos y accionistas de la industria de salud hacerse increíblemente ricos, mientras decenas de millones de personas no pueden tener la sanidad que necesitan. No es así como debe ser Estados Unidos».

Aunque la iniciativa no tiene mucho futuro en el Congreso, -y Bernie es el primero en saberlo-, el valor real de la propuesta es colocar el sistema de salud de pago único encima de la mesa de los demócratas de cara a las elecciones de 2020. Se trata de una manera de forzar el debate y lograr así que el seguro social universal sea una prioridad en la agenda de los demócratas cuando logren tener una mayoría. De hecho, la mera existencia de la iniciativa de Sanders es una demostración palpable de que en el ámbito de la salud los demócratas se sitúan cada vez más a la izquierda del propio 'Obamacare'.

«No quiero que nadie crea que vamos a ganar esta lucha mañana. La oposición será extraordinaria por parte de las fuerzas más poderosas y ambiciosas de la sociedad, la industria farmacéutica, las compañías de seguros, Wall Street y el Partido Republicano», advertía el propio Sanders. Una idea compartida por muchos demócratas como el senador Al Franken de Minnesota: «Es una legislación que proyecta una aspiración, un punto de partida en la dirección en la que debemos de ir como país».

Los republicanos, magullados por los varios intentos fallidos de revocar y reemplazar el 'Obamacare', no han tardado en etiquetar el plan de Sanders como la «última trama demócrata para socializar la medicina» y «pagar más impuestos», dos de los mientras más repetidos desde las filas conservadoras. El propio Donald Trump calificó el programa de pago único de «maldición» y volvió a advertir a los republicanos sobre la urgencia de elaborar una contrarreforma de salud «o de lo contrario pasará esto». «Aunque no hay que preocuparse -insistió el presidente de EE UU- yo lo vetaré por amor a este país y a su gente».

Ataques contíuos

Los continuos ataques a su iniciativa no amilanan al veterano senador, empecinado en mejorar el sistema sanitario estadounidense pese a la oposición conservadora, a la que acusa de no tener credibidildad en materia de salud, «después de que en los últimos meses mostraran su auténtica cara al votar por una legislación que hubiera dejado sin sanidad a 32 millones de personas».

Nacido en Nueva York en una modesta familia de judíos, Bernie Sanders protagonizó una auténtica revolución política en las últimas elecciones presidenciales al lograr movilizar a una gran parte de la izquierda liberal -especialmente a los más jóvenes- y poner en un serio aprieto a Hillary Clinton en su carrera hacia la Casa Blanca. Pese a que finalmente no logró imponerse a la candidata oficialista, Sanders se comprometió a seguir luchando por las causas progresistas. Y lo hace cada día desde las filas demócratas en el Congreso como político independiente. Tal es su popularidad y carisma que un creciente sector del partido se inclina cada vez más hacia la izquierda.

Pero el congresista no solo triunfa. Los últimos sondeos revelan que la idea de un plan de cobertura de salud de pago único es cada vez más popular entre los norteamericano, si bien es cierto que los resultados de las encuestas varían cuando la propuesta se asocia a un aumento de impuestos. El plan de Sanders ha generado grandes titulares en un momento en el que las propuestas sobre salud se abren camino en el Congreso a medida que se aproxima el plazo final para aprobar la contrarreforma de salud en el Senado por mayoría simple a finales de septiembre.

Entre los senadores liberales que apoyan el proyecto del veterano senador se encuentran Elizabeth Warren, Kamala Harris, Kirsten Gillibrand, Cory Booker y Al Franken, nombres que suenan como posibles candidatos de cara a las próximas elecciones presidenciales. Sin embargo, muchos de los senadores y congresistas con más peso en las filas progresistas han preferido distanciarse de la ambiciosa propuesta sanitaria liderada por Sander. Nancy Pelosi y Chuck Schumer, por ejemplo, defienden que la prioridad ahora es proteger el 'Obamacare' al entender que el plan de Sanders podría provocar una avalancha de reacciones negativas podían ponerlo en peligro.

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