El asesino de Florida fue instruido con dinero de la Asociación Nacional del Rifle

Emma Gonzalez, exalumna del instituto de Parkland, durante una concentración en la ciudad. :: R. W. / afp/
Emma Gonzalez, exalumna del instituto de Parkland, durante una concentración en la ciudad. :: R. W. / afp

El joven formaba parte del club de tiro del instituto de Parkland en el que cometió la masacre subvencionado por la poderosa organización

CAROLINE CONEJERO NUEVA YORK.

El joven Nikolas Cruz, que la semana pasada asesinó a diecisiete personas en Florida, era miembro del club de tiro del instituto Marjory Stoneman Douglas de Parkland, en el que cometió su matanza. Este equipo estaba patrocinado con 10.827 dólares (8.725 euros) por el lobby de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) para fomentar el uso de las armas entre los estudiantes como deporte.

En las salas de tiro de este club Cruz se instruyó junto a otros estudiantes con escopetas de aire comprimido con la que disparaban a blancos de precisión del tamaño de una moneda. Sus compañeros le llamaban 'El lobo' por su buena puntería en los concursos de tiro y destacan que el autor de la masacre siempre hablaba de sus armas con orgullo y que mantenía que disparar era «terapéutico» para él.

La Fundación de la NRA donó en 2016 alrededor de dos millones de euros en becas a centros escolares -incluidas escuelas elementales e institutos- en treinta Estados para promover el uso de armas entre la juventud. La Asociación Nacional del Rifle, que declina hacer declaraciones sobre la masacre de Florida, sí ha publicado en su página web que la solución al problema de tiroteos escolares es aumentar el número de armas entre los alumnos.

Este tipo de clubes de estilo militar son comunes en algunos centros escolares estadounidenses, donde los estudiantes son entrenados por militares retirados y a menudo reciben también subvenciones del Ejército. La familiaridad con las armas en muchos Estados es tal que a nadie sorprende que un adolescente se sienta atraído por ellas o las posea.

A pesar de ello, la familia Snead, que adoptó a Cruz tras el fallecimiento de su madre en noviembre del año pasado, despertó abruptamente a la realidad del adolescente introvertido y muy deprimido al que acogieron a petición de su hijo, que era compañero en el club de tiro del instituto. Los Snead, que se cruzaron brevemente con Cruz en la comisaría de policía tras su detención, han declarado haber albergado, sin saberlo, a un monstruo bajo su techo. Cuando Kimberly Snead le increpó, Cruz dijo que lo sentía con un semblante que parecía más perdido que nunca.

James Snead, consultor de construcción, y su esposa han declarado desconocer el perturbador pasado de problemas mentales del chico que adoptaron, incluidas las pesadillas de su madre Lynda Cruz por él, el diagnóstico de autismo, de déficit de atención y de hiperactividad, así como el comportamiento errático y las explosiones de ira en el instituto. Tampoco sabían al parecer que en septiembre de 2016 los servicios sociales de Florida investigaron al joven Cruz tras una denuncia de que se autoinfligía cortes en el cuerpo y planeaba comprar un arma, aunque al final se cerró el caso al determinarse que el adolescente recibía el cuidado apropiado.

El propio James Snead, familiarizado con las armas por su experiencia como soldado, había salido al campo con su hijo y Cruz a hacer prácticas de tiro y a una cacería. Cuando acogieron a Cruz a nadie de la familia Snead le extrañó que se mudara a su casa con seis armas y un rifle de asalto. Según Snead padre, las armas estaban bajo llave, aunque no sabía que Cruz tenía un duplicado.

«Más feliz que nunca»

Los Snead veían progreso en Cruz, a quien tuvieron que enseñar a lavarse la ropa, a cocinar y hasta a usar el microondas. Tan solo unas semanas atrás el adolescente manifestó «sentirse más feliz que nunca», porque iba en bicicleta a la escuela profesional, al trabajo de cajero y parecía habituarse al nuevo ámbito familiar. La familia de acogida esperaba continuar la tutela de Cruz hasta que tuviera 22 años, cuando tenía que recibir una herencia de 800.000 dólares (644.000 euros).

La permisividad social con las armas, especialmente en algunos Estados, que llevó a ignorar las señales de peligro que condujeron a la masacre de Florida, parece haber provocado en el país una reflexión profunda. Los estudiantes del instituto que sobrevivieron quieren convertir estas fechas en un punto de inflexión. Para ello, han convocado una manifestación para el domingo, dispuestos a no dejar pasar esta oportunidad para forzar el cambio de las leyes sobre armas. Los jóvenes, que asimismo han anunciado una marcha nacional en marzo, acusan al presidente, Donald Trump, de no hacer nada para solucionar el problema y le han conminado a crear leyes de control de armas.

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