Acusan a Clinton de pagar por los trapos sucios de Trump

El equipo de campaña de la candidata demócrata financió a un espía para obtener basura de su rival, asegura el diario 'The Washington Post'

MERCEDES GALLEGO UEVA YORK.

nRoma no paga traidores pero la CIA paga a sus espías sin escrúpulos. Ahora la práctica se extiende a los políticos en busca de información dañina sobre sus rivales. «Se llama 'opposition research' (investigación de la oposición), todo el mundo lo hace», se defendió Donald Trump Jr. cuando se descubrió que se había reunido con una abogada rusa que le prometió trapos sucios sobre Hillary Clinton.

El primogénito de Trump era un novato en política, por lo que cometió errores de libro en los que nunca hubiera incurrido Hillary Clinton. Su campaña también financió a un espía extranjero para obtener basura de su rival, pero no hay nada que la ligue directamente con esa decisión. Fue su campaña y el Partido Demócrata los que contrataron a la firma Perkins Cole, del abogado demócrata Marc Elias, para que retuviese a la empresa Fusion GPS, que contrató al ex espía británico Christopher Steele. Cada mes les proporcionaba varias páginas hasta completar el informe que acaba con Trump en un hotel de Moscú rodeado de prostitutas orinándose sobre la cama en la que durmieron los Obama. Nadie ha logrado verificar la «lluvia dorada» ni otros puntos truculentos del famoso dossier, que sin embargo resulta más fiable al hablar sobre las relaciones del magnate inmobiliario con allegados del gobierno ruso. Cuando cayó en manos del senador John McCain en diciembre de 2016 este indagó sobre la credibilidad del autor. El embajador británico Sir Andrew Wood alabó «el profesionalismo y la integridad» del ex espía del M16. McCain cumplió con su deber al entregárselo al FBI, que informó a la Casa Blanca y al magnate cuando se convirtió en presidente electo. «Fake news», zanjó éste.

Había sido el propio Steele el que envió una copia a McCain, indignado al considerar que el FBI no investigaba las pistas que encontraba sobre los lazos de Trump con Moscú. La agencia de investigaciones federales llegó a contratar a Steele para que siguiera tirando de la lengua a sus contactos rusos, pero no llegó a pagarle.

«Consultas legales»

Quien sí lo hizo fue un «prominente» republicano que representaba a alguno de los 16 candidatos que compitieron con Trump durante las primarias, pero cuándo esté se convirtió en el nominado se acabó la financiación. El abogado demócrata retomó el hilo. Un portavoz del partido aseguró ayer a 'The Washington Post' que su actual presidente Tom Perez no tuvo nada que ver con esa decisión ni conocía las relaciones con Perkins Coie. La formación demócrata pagó a esta firma 3.6 millones en «consultas legales» y la campaña de Clinton 5.6 millones.

El ex portavoz de Clinton Brian Fallon niega haber conocido durante la campaña el informe que circuló ampliamente por Washington. «Pero si lo hubiera visto en otoño pasado no hubiera tenido inconven3iente en pasárselo a varios periodistas para que lo investigasen. Todas las campañas hacen 'Opposition Research'», coincidió con Trump Jr. Sólo que Steele era un espía aliado y no un agente ruso. Y Clinton nunca lo puso por escrito, que se sepa.

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