EE UU abandona un pacto de la ONU en otro giro aislacionista

Un agente de fronteras de EE UU observa la obra 'Kikito', del artista y grafitero francés JR. :: David Maung / efe/
Un agente de fronteras de EE UU observa la obra 'Kikito', del artista y grafitero francés JR. :: David Maung / efe

Renuncia a tomar parte del acuerdo global sobre migración, en una decisión que genera división en el equipo de Trump

ERLANTZ GUDE

Estados Unidos anunció en la noche del sábado -madrugada del domingo en España- su retirada del Pacto Mundial de Naciones Unidas sobre Migración y Refugiados, una decisión tomada en último término por el presidente Donald Trump, alentado por uno de sus asesores más cercanos, el ultranacionalista Stephen Miller, frente al escepticismo del Departamento de Estado y la única oposición de la embajadora ante Naciones Unidas, Nikki Haley.

Trump se decantó por la retirada hace dos días, convencido por Miller y por su jefe de Gabinete y punta de lanza del Departamento de Seguridad Interior en materia de inmigración durante los primeros meses de su adminstración, John Kelly, así como por el fiscal general, Jeff Sessions. El Departamento de Estado se opuso en principio a la decisión pero acabó cambiando de opinión.

RETIRADAS DE TRUMP

uAsociación TransPacífico (TTP)
El presidente de EE UU retiró a su país de un acuerdo firmado en 2015 con once países de Asia-Pacífico -no estaba China- y que representan el 40% de la economía mundial.
uAcuerdo por el Clima
Trump anunció en junio la salida del acuerdo de París al que llegaron 195 países en 2015 y su intención de buscar «un nuevo acuerdo» sobre cambio climático, que «no fuera injusto para su país».
uUnesco
Trump anunció el 12 de octubre que se retiraba de la organización, a la que acusa de ser «anti-israelí». Conservará el estatus de observador hasta su retiro efectivo a fines de 2018.
uAcuerdo con Irán
Se comprometió a «destrozar» el pacto nuclear firmado en 2015 entre el régimen persa y el grupo 5+1. Dejó en manos del Congreso la decisión sobre el futuro del acuerdo.

La de Haley fue la única voz abiertamente disidente hasta el final, argumentando que Estados Unidos tendría una mejor oportunidad de influir en el resultado de las conversaciones, que comienzan hoy en la ciudad mexicana de Puerto Vallarta, si participaba en el proceso. El presidente acabó desautorizándola.

«Nosotros decidiremos quién recibirá autorización para entrar en nuestro país», adujo Nikki Haley

Precisamente la delegada norteamericana ante Naciones Unidas explicó de manera detallada a la salida que «estamos orgullosos de nuestra herencia de inmigrantes y nuestro liderazgo moral al brindar apoyo a las poblaciones de migrantes y refugiados en todo el mundo». «Pero nuestras decisiones sobre las políticas de inmigración deben ser tomados por los estadounidenses, y solo por ellos. Nosotros decidiremos la mejor forma de controlar nuestras fronteras y quién recibirá autorización para entrar en nuestro país», remarcó Haley.

«Cuestión de principios»

Tal y como confirmó el secretario general de la ONU, António Guterres, el documento de retirada sostiene que «muchas disposiciones de la declaración son incompatibles con la política de Estados Unidos sobre inmigración y refugiados, así como con los principios de la administración Trump».

En septiembre de 2016, la Asamblea General de la ONU aprobó por unanimidad un texto denominado 'Declaración de Nueva York para los Refugiados y Migrantes'. El documento incluía un conjunto de compromisos diseñados para garantizar la protección de los derechos humanos de los migrantes, mejorar la cooperación internacional en materia de seguridad fronteriza y disuadir a los gobiernos de detener a niños inmigrantes.

Sobre la base de esa declaración, el Alto Comisionado para los Refugiados recibió el mandato de proponer un pacto mundial sobre emigrantes y refugiados en su informe anual a la Asamblea General en 2018. Ese acuerdo debería basarse en dos ejes: definición de un marco de respuestas para enfrentar el problema y un programa de acción.

Habida cuenta de la relevancia que se le pretende otorgar, el presidente en ejercicio de la Asamblea General, el eslovaco Miroslav Lajcak, reaccionó muy molesto a la decisión norteamericana. «Las migraciones son un problema mundial que reclama una respuesta mundial. El multilateralismo sigue siendo el mejor medio para afrontar los desafíos mundiales», dijo.

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