Diario Sur

Nueva York llora quince años después

Un joven envuelto en la bandera estadounidense, durante un acto en homenaje a las víctimas del 11-S.
Un joven envuelto en la bandera estadounidense, durante un acto en homenaje a las víctimas del 11-S. / Elena Martín
  • Así se ha vivido en los alrededores del World Trade Center el decimoquinto aniversario del 11-S

Eran tremendamente altas, imponentes y como buenas gemelas, idénticas. Sus siluetas eran sencillas y estaban enclavadas en pleno corazón del Distrito Financiero de Nueva York y en los de todos aquellos que estaban enamorados de ellas. Dos iconos de hierro que directores de la talla de Sidney Lumet o Woody Allen no dudaron en incluir en sus películas y que incluso el funambulista francés Philippe Petit desafió cometiendo la temeridad de caminar de una a otra sobre una simple cuerda.

En este 11 de septiembre, la ciudad de Nueva York se ha despertado de luto y gran parte de su población ha acudido al lugar donde se produjeron los hechos para conmemorar una tragedia que todos esperan que no vuelva a repetirse. Los familiares de las víctimas se han reunido en un acto conmemorativo de entrada exclusiva, pero eso no ha impedido a cientos de personas acercarse y guardar un emotivo minuto de silencio. “La gente sabe que no puede acceder, pero aún así viene y se queda. El sentimiento se nota en el ambiente”, dice un guía hispanohablante del 9/11 Memorial Museum.

Ya han pasado una quincena años desde que dos malintencionados pájaros metálicos las redujeran a escombros. Quince años desde que su sombra dejó de reflejarse en el pavimento del World Trade Center y cientos de personas perdieron la vida en el impacto o atrapadas tras el derrumbamiento. Sin embargo, los millones de recuerdos y sentimientos que se generaron aquel día permanecen.

A las 8:46 de la mañana -la hora en la que se estrelló el primer avión-, ha repicado la ‘Campana de la esperaza’ de la iglesia de Saint Paul, donde algunos presentes anudaban lazos en recuerdo de las víctimas. Por las calles podía verse a un gran número de neoyorquinos portando banderas y camisetas en las que se leía “siempre y para siempre en nuestros corazones” e incluso algunos de los nombres de las víctimas.

“La palabra terrorismo se ha vuelto algo común en el día a día. Yo tenía quince años cuando ocurrió y mi inmadurez no me permitió darme cuenta de la magnitud de la situación. En estos años sí que he sentido que ha aumentado mucho la seguridad, pero también el patriotismo”, señala el guía del 9/11 Memorial Museum. "Fue abrumador en su momento y sigue siéndolo quince años más tarde”, sentencia un bombero que perdió a dos de sus compañeros en aquel fatídico 11-S de 2001.