El dirigente «está muy quebrantado de salud», asegura su padre

R. C.

Leopoldo López está «muy quebrantado» de salud y sus médicos de cabecera evalúan «cuán serio es» su estado, aseguró ayer su padre en Madrid, después de conversar por teléfono con su hijo. «Hubo una infección general en la penitenciaría» donde cumplió tres años y cinco meses de prisión, declaró Leopoldo López Gil a la AFP.

Su hijo y otros reclusos «estuvieron con vómitos más de una semana» y López, de 46 años, «perdió unos 4 o 5 kilos» antes de ser excarcelado el sábado, explicó su padre, residente en la capital española desde que el Gobierno de Mariano Rajoy le otorgó la nacionalidad en 2015. «Están sus médicos haciéndole la revisión» para determinar «cuán serio o no es» su estado, indicó López Gil, quien se declaró «muy feliz» de que el preso haya podido regresar a su casa con su esposa y sus dos hijos pequeños.

Después de afirmar que nadie en su familia tenía «ni idea» de que sería excarcelado, López Gil se enteró cuando recibió la mañana del sábado una llamada de su nuera, Lilian Tintori, anunciándole que su nieta tenía algo que decirle. «Pero la voz que salió no era la de mi nieta sino la de mi hijo, quien me saludó pidiéndome la bendición». «Los dos hablamos con la voz entrecortada» durante una hora, recordó. Más tarde volvió a comunicarse con él para «desearle buenas noches». Sus nietos «están en un estado de excitación y de alegría casi insoportable», destacó.

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