El derribo de un caza sirio eleva la tensión entre Rusia y EE UU

Irán lanza seis misiles hacia territorio extranjero por primera vez desde la guerra que le enfrentó a Irak entre 1980 y 1988

MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL jerusalén.

Hace tiempo que las líneas rojas desaparecieron en la guerra de Siria, convertida cada día más en una miniguerra mundial. Rusia suspendió de nuevo el acuerdo con Estados Unidos para evitar incidentes aéreos después del derribo el domingo de un avión militar sirio por parte de los estadounidenses; e Irán, por primera vez desde la guerra contra Irak entre 1980 y 1988, disparó seis misiles contra territorio extranjero en respuesta al doble atentado del Estado Islámico (EI) en Teherán hace diez días y que dejó 18 muertos en el Parlamento. El objetivo de la república islámica fueron posiciones del grupo yihadista en la ciudad de Deir Ezzor.

Cuando Estados Unidos lanzó 59 'Tomahawks' contra una base aérea siria en abril -de la que supuestamente había partido el caza que según Washington empleó bombas químicas en un ataque en el norte del país- Rusia también anunció el final de la cooperación con los estadounidenses, pero esta se ha mantenido hasta ahora. Esta vez, el Ministerio de Defensa ruso aseguró además que «cualquier aparato aéreo, incluyendo los aviones y los drones de la coalición internacional detectados al oeste del Éufrates, en las áreas de Siria en que la aviación rusa cumple sus misiones de combate, será seguido desde tierra y aire en calidad de objetivo por sistemas rusos de defensa antiaérea». Un comunicado medido que habla de seguimiento a los aparatos de la alianza, pero no de derribo.

El viceministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Riabkov, citado por la agencia oficial TASS, calificó el ataque al caza sirio de «una ayuda a los terroristas».

Fotos

Vídeos