El M5E y la derecha se reparten las presidencias del Parlamento en Italia

El presidente italiano, Sergio Mattarella, recibe a la nueva líder del Senado, Maria Alberti Casellati. :: reuters/
El presidente italiano, Sergio Mattarella, recibe a la nueva líder del Senado, Maria Alberti Casellati. :: reuters

El acuerdo permite a Maria Alberti Casellati, de Forza Italia, hacerse con el Senado, mientras que Roberto Fico liderará la Cámara baja

DARÍO MENOR ROMA.

Italia cuenta desde ayer con nuevos presidentes del Senado y de la Cámara de los Diputados. Son Maria Alberti Casellati, de Forza Italia (FI), y Roberto Fico, del Movimiento 5 Estrellas (M5E), respectivamente. Fueron elegidos en el segundo día de votaciones gracias al acuerdo al que llegaron el M5E y la coalición de centro derecha para repartirse el control de las aulas legislativas. Aunque el pasado viernes parecía que la alianza conservadora saltaba por los aires, al final el líder de la Liga, Matteo Salvini, logró convencer a Silvio Berlusconi, fundador de FI, para que abandonara la idea de colocar a Paolo Romani en la presidencia del Senado. Romani resultaba inaceptable para el M5E al haber sido condenado por malversación de fondos públicos, ya que le cedió a su hija un teléfono móvil institucional con el que ésta hizo un gasto de casi 13.000 euros.

Berlusconi acusó a la Liga de «romper la unidad de la coalición de centro derecha» por no apoyar a Romani, pero luego reculó y aceptó que la elegida para llevar las riendas de la Cámara alta fuera Casellati. El M5E no le puso impedimento a esta abogada de 71 años al no contar con antecedentes penales. Sí que se vio envuelta en cambio en una polémica por un supuesto caso de nepotismo, ya que habría enchufado a su hija en el Ministerio de Sanidad cuando ella era subsecretaria de este organismo.

La elección de los presidentes de las aulas del Parlamento supone el primer paso para valorar las posibilidades de que nazca un nuevo Gobierno tras las elecciones del 4 de marzo, en las que ningún partido ni coalición consiguió la mayoría absoluta. La votación de Casellati y Fico arroja una interesante novedad en la política italiana.

Salvini no sólo tiene los números para comandar entre los conservadores. Haber convencido a última hora a Berlusconi para que abandonara la candidatura de Romani muestra que el líder 'liguista' cuenta además con la autoridad para imponerse al que durante las últimas dos décadas y media ha sido el macho alfa incontestable del centro derecha en Italia.

Son dos los jugadores que decidirán la suerte política del país a partir de ahora: el propio Salvini y Luigi Di Maio, el candidato del M5E. Tienen ante ellos tres posibilidades. La primera y más improbable es no entenderse, tirar la legislatura a la basura y esperar a que el presidente de la República, Sergio Mattarella, convoque nuevas elecciones. La segunda opción es formar un Gobierno con un único objetivo: aprobar una nueva ley electoral que facilite la gobernabilidad e ir con esta normativa a una nueva cita con las urnas. En ellas es posible que el M5E acabara de comerle el terreno al Partido Democrático en el centro izquierda y consiguiera los escaños para gobernar en solitario. La Liga haría lo propio con FI y se consolidaría como la gran fuerza conservadora de la oposición. La tercera posibilidad vendría con la formación de un Ejecutivo compartido entre el M5E y la Liga. No serían pocas las preocupaciones que este último escenario generaría en el resto de Europa.

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