Las denuncias por acoso sexual sacuden la frágil mayoría del Gobierno de Theresa May

La primera ministra británica, Theresa May, abandona el 10 de Downing Street. :: Daniel LEAL-OLIVAS/ afp
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La primera ministra británica, Theresa May, abandona el 10 de Downing Street. :: Daniel LEAL-OLIVAS/ afp

Un documento difundido esta semana atribuye a 40 diputados conductas inadecuadas con sus asistentes

ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES.

Los gobiernos británicos entran en crisis cuando se quiebra la relación entre el jefe de Gobierno y su ministro de Hacienda. Uno dirige la política, el otro hace las cuentas. El responsable del Tesoro tiene que presentar en veinte días el presupuesto y las tensiones políticas y personales entre los ocupantes de los números 10 y 11 de Downing Street nunca habían sido tan altas.

Theresa May quería despedir a Philip Hammond antes de las elecciones de junio. Tras la catástrofe no pudo ordenar a su gusto las sillas de un Gabinete ya sin mayoría ni dinero. Los puristas del 'brexit' le piden que despida a Hammond, un aburrido contable que advierte sobre incertidumbres y peligros. Hay disputas sobre la relación con la UE y sobre políticas concretas (vivienda, subsidios, impuestos...).

En esas circunstancias, la onda expansiva causada por el desvelamiento de los múltiples abusos sexuales supuestamente cometidos por el productor de cine Harvey Weinstein ha arrojado una nube de ceniza sobre el Parlamento de Westminster. No está ocurriendo solo en la política. Denuncias públicas de acosos y abusos sexuales están afectando a la BBC, a las carreras de caballos, a la Iglesia anglicana... El 'Financial Times' ha abierto una línea confidencial para denuncias en la City. Mujeres periodistas han creado una red -'Second Source' (segunda fuente)- para promover cambios de conductas en los medios de comunicación.

LAS CLAVES El Gobierno ha encargado que se investiguen unas acusaciones contra el vice primer ministro El Ejecutivo se sostiene con 326 diputados, sumando a los aliados unionistas, de un total de 649

Jared O'Mara, diputado laborista, fue suspendido por llamar «horrible puta» a una joven de Sheffield, la localidad que representa. Otro laborista, Clive Lewis, pidió disculpas por decir a un actor concursante en un juego, durante la conferencia de su partido: «Ponte de rodillas, puta». Dice ahora que se equivoca o miente una chica que le acusa de manosearle el culo cuando se abrazaron ese mismo día.

Pero la nube se hizo más densa al final de la pasada semana cuando comenzó a circular un documento en el que junto al nombre de 40 diputados conservadores -entre ellos 5 ministros y 2 ministras del Gabinete, y otros cargos gubernamentales- aparecen descripciones, en general no detalladas, de actividades sexuales o conductas inadecuadas con sus asistentes.

Cundió el ejemplo. El Partido Laborista ha encomendado a un abogado que investigue la denuncia de una militante que alega que colegas del dirigente que la violó le disuadieron de perseverar; ha suspendido a un diputado septuagenario que habría acosado a una joven asistente y que fue ascendido después por Jeremy Corbyn; y ha aceptado la dimisión de un consejero del Ejecutivo galés. Un parlamentario en Londres ha pedido disculpas por su comportamiento con mujeres.

El Gobierno de May, por su parte, ha encargado al jefe de los funcionarios que investigue alegaciones de acoso sexual contra el viceprimer ministro, Damian Green, por la joven hija de unos amigos suyos y contra el secretario de Estado de Comercio Internacional por una secretaria. Y ha vivido la dimisión del ministro de Defensa, Michael Fallon.

Se aireó inicialmente que tocó la rodilla de una periodista repetidamente hace quince años. Pero otra colega del Gabinete, la ministra Andrea Leadsome, informó a May de una ordinariez para incitarla sexualmente que el dimitido le dijo hace seis años y otra mujer que prefiere permanecer en el anonimato lo denunció por un presunto abuso sexual.

May entregó la Defensa a Gavin Williamson, que no tiene experiencia de Gobierno. Era el responsable de la disciplina del grupo parlamentario, el depositario final de rumores y confidencias sobre Fallon y todos los demás. Su sustituto, Julian Smith, suspendió al diputado Charlie Elphicke en la noche del viernes e informó a la Policía de los hechos.

El documento que desencadenó la tormenta contiene alegaciones y algunas parecen falsas. Confunde faltas o delitos con lo que es sexualidad libertina entre adultos que la disfrutan. Pero esa forma de denuncia es consecuencia de que estudiantes universitarios o jóvenes aspirantes sean contratados por los diputados para los que trabajan, sin procedimientos externos de queja ni derecho a recurrir al mismo sindicato que el del personal del Parlamento.

Es la rebelión de las chicas de Benny Hill, el cómico que logró un éxito mundial persiguiendo a actrices mucho más jóvenes y vestidas para titilar. Cuando las emisiones de sus comedias fueron canceladas por el avance de la igualdad, se defendió diciendo que en sus películas las chicas le perseguían a él. Retrata bien a diputados denunciados por asistentes mucho más jóvenes.

Hay acritud entre May y Hammond. Ministras que callan seis años fulminan a colegas en el otro bando de la división europea. El viceprimer ministro Green, íntimo de May, aún investigado. Posibles renuncias al Parlamento y elecciones locales. El presupuesto y la gran ley del 'brexit', en la agenda inminente. Y esta cuenta: sumando a sus aliados unionistas, 326 escaños en una cámara con 649 votos.

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