Las críticas por la eliminación electoral de Navalni ponen al Kremlin a la defensiva

Amenaza a quienes sigan la consigna opositora de boicot a los comicios, que perderían legitimidad con una participación muy baja

RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ.

Las críticas de las fuerzas opositoras y de la Unión Europea por haber excluido de las próximas elecciones presidenciales al gran rival de Putin, Alexéi Navalni, obligaron ayer al portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, a salir a la defensiva e incluso amenazó a quienes apoyen el boicot de los comicios propuesto por el bloguero anticorrupción. La baja participación y la ausencia del único rival con posibilidades amenaza la legitimidad de unas presidenciales en las que se da por segura la victoria de Vladímir Putin.

En apoyo precisamente del máximo dirigente ruso se creó ayer en Moscú la plataforma que le lanzará como candidato independiente, en una reunión a la que él no asistió. Paradójicamente, Putin sí acudió el pasado sábado al congreso de su formación política, Rusia Unida, para recabar su apoyo y anunciar, no obstante, que no irá como candidato del partido a los comicios.

«El hecho de que no participe en los comicios una determinada persona por imperativo legal no puede afectar de ninguna manera a la legitimidad de las propias elecciones», aseguró Peskov. El portavoz presidencial reducía al líder opositor a la categoría de un aspirante a candidato más y eludía admitir que se trata del único capaz de poner a Vladimir Putin en apuros.

Precisamente por eso, los analistas estiman que, sin Navalni, el interés de una parte significativa del electorado hacia los comicios decaerá hasta el punto de que el índice de abstención, ya bajo en las legislativas del año pasado (menos del 48 por ciento), podría descender todavía más. Tal situación, según esos mismos expertos, pondría en cuestión la validez del triunfo de Putin, que es quien encabeza con diferencia las encuestas de intención de voto. Esto explica también por qué ha sentado tan mal en el Kremlin el llamamiento al boicot de las elecciones que lanzó Navalni el lunes tras serle rechazada su candidatura en la Comisión Electoral Central (TsIK). Peskov amenazó ayer con un nuevo proceso contra el dirigente opositor. Según sus palabras, «los llamamientos al boicot deben ser objeto de un estudio muy minucioso sobre si están en consonancia o contradicen la legislación vigente».

Navalni dijo el lunes que sin él «no habrá elecciones», ya que unos comicios se basan en la existencia de distintas opciones. «Represento a un gran número de electores. La decisión de la TsIK de prohibirme participar en los comicios excluye a millones de personas de las elecciones y del sistema político», afirmó.

Dudas desde Bruselas

La jefa de la Diplomacia europea, Federica Mogherini, sostiene que el veto a Navalni pone en duda el «pluralismo» del sistema político ruso y, por tanto, la calidad democrática de los comicios. A su juicio, «las inculpaciones políticamente motivadas no deberían utilizarse contra la participación política. Esperamos que las autoridades rusas garanticen la igualdad de condiciones (...) en las elecciones presidenciales».

Por su parte, el Patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa, Kiril, terció para oponerse a la consigna opositora de boicot a las elecciones e instó al conjunto de la Iglesia y a los creyentes a acudir a las urnas. Esta vez, y a diferencia del llamamiento que protagonizó hace seis años, no pidió el voto para Putin, que ayer se reunió con miembros del Gobierno y se dio un baño de masas con los niños que acudieron a la tradicional 'yolka' (abeto) del Kremlin, el reparto de regalos que se hace cada año con motivo de las fiestas.

Mientras tanto, en el uno de los recintos del parque de la VDNJ, al norte de la capital, se congregaba por primera vez el grupo de «iniciativa popular» que apoyará la candidatura de Putin como independiente. Había deportistas, cineastas, personalidades del mundo de la cultura y numerosas celebridades, en total fueron 668 personas.

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