«Creíamos que lo que hacíamos era realmente normal»

Alexandr Kogan, el académico ruso de Cambridge que 'pescó' los datos de la red social, se queja de ser «el chivo expiatorio»

ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES.

El académico ruso de la Universidad de Cambridge Alexandr Kogan, especializado en cuantificar rasgos psicológicos y en las técnicas para influir en las preferencias de segmentos de población, afirmó ayer que se siente «el chivo expiatorio» en la polémica intercontinental sobre el uso por una empresa británica de datos de usuarios de Facebook, en las elecciones estadounidenses de 2016 y en otras campañas. Kogan dijo a la BBC: «Creíamos que lo que estábamos haciendo era realmente normal».

La confesión de Christopher Wiley, programador de la compañía estadounidense, publicada por 'The New York Times' y el londinense 'The Observer', presentaba a Kogan en una posición menos inocente, ofreciéndose a Cambridge Analytica (CA) en 2014 para desarrollar una aplicación que 'pescaría' los datos particulares de usuarios de Facebook, cuando dos colegas de la Universidad británica no llegaron a un acuerdo con la empresa y copiando después sus técnicas.

Kogan ofreció entonces a participantes en la red social una app que les encuestaba, para ofrecerles como resultado un retrato psicológico personalizado del entrevistado. A cambio, la compañía de Kogan accedió a los perfiles de usuario. Captó información también sobre los 'Amigos' del usuario en la red social. Cuando supervisores de Facebook le preguntaron qué hacia, este les contestó que era el trabajo de campo de una investigación científica. Le dejaron hacer.

LA CLAVEDiversas instituciones británicas se movilizan para comprobar si se han eliminado los registros

Esos datos, sobre 50 millones de personas, dieron viabilidad a la estrategia electoral de Cambridge Analytica, un híbrido creado por SCL (matemáticos, informáticos y publicistas especializados en campañas de defensa y servicios de inteligencia) y sus nuevos amigos americanos: Steve Bannon, estratega de Breitbart y después de el candidato Donald Trump, y Robert Mercer, pionero en el uso de algoritmos en los mercados de capitales, que dedica buena parte de su gran fortuna a promover las causas conservadoras.

Registro de ordenadores

Puesto que las campañas electorales utilizan en los tiempos modernos -como las de cosméticos o de las bebidas refrescantes- técnicas también basadas en datos de diversos censos y registros, no parece haber nada más siniestro en lo que hizo CA que comprar a Kogan todos los datos que había obtenido. Y retenerlos, según Wiley, después de que Facebook cambiase el acceso a perfiles de sus propios usuarios y exigiera a CA que destruyese los datos que aún tenía en su poder.

El ente supervisor de protección de datos pedirá permiso judicial para registrar los ordenadores de CA. Un comité de la Cámara de los Comunes convocará a Mark Zuckerberg, patrón de Facebook, para que explique el papel de la red en este nuevo enredo. Las finanzas del Partido Conservador aparecen conectadas de nuevo con ejecutivos de Cambridge Analytica como en los días anteriores de grave tensión con el Gobierno de Rusia se iluminaron los fondos que recibe de sus oligarcas.

SCL, matriz de CA, ha suspendido a su consejero delegado, Alexander Nix, tras caer en una trampa de un periodista que se presentó como asesor de un político de Sri Lanka. Nix transitó de sofisticado analista planetario a cutre chantajista, que promete meter chicas ucranianas en la habitación de un rival y publicar lo ocurrido a continuación en Internet, con la frialdad cordial y tenaz de antiguos alumnos de los internados británicos de postín.

Tim Bell, divertido y cínico publicista de Margaret Thatcher y tantos otros, ha declarado su convencimiento de que estas técnicas del supuesto escándalo no logran finalmente nada de lo que pretenden.

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