Costa Rica decide apoyar el continuismo de Carlos Alvarado

El exministro convence a los ciudadanos con su discurso en favor de la unidad y acaba con las opciones de su rival, un pastor evangélico

MILAGROS L. DE GUEREÑO CORRESPONSAL LA HABANA.

Los electores costarricenses se inclinaron por el continuismo al respaldar con el 60,79% de los sufragios a Carlos Alvarado, exministro y candidato del oficialista Partido Acción Ciudadana (PAC), de centro izquierda. Desconfiaron del potencial explosivo de la mezcla de religión y política representada por el aspirante del conservador Partido Restauración Nacional, el pastor evangélico Fabricio Alvarado, quien obtuvo el 39,33% de los votos en la segunda vuelta electoral celebrada este domingo, que contó con una participación del 66,9%.

Con apenas 38 años, el politólogo Carlos Alvarado, se convirtió en el 48 presidente electo, en el segundo periodista en gobernar el país centroamericano y además en ser el más joven. En esta elección, donde el debate se centró en la familia, los valores, el matrimonio entre personas del mismo sexo y los derechos igualitarios, el exministro logró revertir la tendencia de la primera vuelta del 4 de febrero cuando quedó segundo con el 21,6% frente al 24,9% de su colega evangelista.

Al celebrar su triunfo, el periodista amante del rock, antepuso en su discurso la unidad nacional de cara al bicentenario. «Trabajaremos sobre lo que nos une y no sobre lo que nos separa», prometió e insistió en que «si algo nos enseñó esta campaña es que es mucho más lo que nos une que nos separa».

Por su parte, el reverendo Fabricio Alvarado, de 43 años, admitió su derrota poniendo buena cara: «No estamos tristes porque hicimos historia. Nuestro mensaje tocó las fibras más sensibles de Costa rica». Asimismo, indicó que seguirá «trabajando por defender la vida y la familia». Pero le pasó factura su relación con el pastor neopentecostal Rony Chávez. Sus hirientes comentarios contra jerarcas del catolicismo fueron muy criticados en un país tan devotamente católico.

Para varios expertos el ascenso de Carlos Alvarado se sustentó en su mensaje aglutinador que se impuso al escándalo de tráfico de influencias en un caso de importación de cemento chico que sacudió al Gobierno saliente. Según el analista Jorge Vega, «se desmarcó de la idea de que esto era una lucha entre dos partidos y adopta como lema 'esto es por Costa Rica', y empieza a usar un discurso de unidad nacional». Coincide con él Felipe Alpízar, director del Centro de Investigación y Estudios Políticos: «Su campaña tuvo un giro, con la bandera del país en lugar de la del PAC».

Precisamente la unificación del país será uno de los principales retos de Carlos Alvarado, por delante del económico, pues Costa Rica es uno de los países más estables de la región. Aunque tendrá que gobernar con un Parlamento donde el PAC, con 10 escaños, es minoría mientras que el Partido Liberación Nacional, cuenta con 17 y Restauración Nacional con 14.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos