Corea del Norte ya tiene a tiro a Alaska

Euforia. Kim Jong-un, jaleado por el cortejo que lo acompaña de manera habitual después de la nueva prueba balística. :: reuters/
Euforia. Kim Jong-un, jaleado por el cortejo que lo acompaña de manera habitual después de la nueva prueba balística. :: reuters

Kim Jong-un prueba de manera exitosa un misil intercontinental después de varios fracasos y el mundo acusa la creciente amenaza

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI.

Kim Jong-un ya puede estar contento y dormir tranquilo. Ayer, su ansiado misil balístico intercontinental Hwasong-14 completó con éxito una prueba, lo cual supone para Corea del Norte un hito militar comparable al de su primera bomba atómica. Según la agencia de noticias oficial KCNA, el misil voló durante 39 minutos, alcanzó una altitud máxima de 2.802 kilómetros, y cayó en el Mar de Japón a 200 kilómetros de las costas niponas y a 934 kilómetros de la localidad noroccidental de Panghyon, donde se encuentra la base desde la que fue lanzado, cerca de la frontera con China.

Una emocionada presentadora de la televisión nacional norcoreana añadió que el propio Kim supervisó la prueba y que el país es ahora «una fuerte potencia nuclear» que cuenta con «un potente misil balístico capaz de alcanzar cualquier lugar del mundo». Los especialistas en la materia, sin embargo, no coinciden en su veredicto. Desde Corea del Sur y Japón, los enemigos más cercanos de Corea del Norte, la prueba de ayer es considerada especialmente alarmante porque ha logrado lanzar un misil más alto que nunca, un hecho que demostraría la capacidad que el Hwasong-14 tiene de atacar, por lo menos, al Estado americano de Alaska.

En Estados Unidos, no obstante, la reacción inicial del Ejército fue la de tachar el artefacto de 'misil de medio alcance', aunque el analista David Wright, director de la Union of Concerned Scientists, concuerda con sus colegas asiáticos en la capacidad del artefacto de para llegar hasta territorio estadounidense. «Si los datos publicados son correctos, el misil tendría una autonomía de 6.700 kilómetros en una trayectoria estándar. Eso no le permitiría alcanzar los 48 Estados del sur o las principales islas de Hawaii, pero sí Alaska», dijo Wright en un comunicado. El Comando Pacífico de las Fuerzas Armadas confirmó también anoche a Fox News que se trataba de un misil intercontinental.

La duda ahora se centra en la capacidad de ese proyectil para transportar una cabeza atómica miniaturizada, algo que Pyongyang hace tiempo que dice ser capaz de lograr. Desde que Kim Jong-un accedió al poder en 2011, la hermana comunista de Corea ha realizado tres pruebas atómicas cuya potencia ha ido en aumento. Por otro lado, sólo este año Kim ha ordenado el lanzamiento de once misiles de distinto tipo. Algunos fallaron, pero el de ayer, el más temido, tuvo éxito.

«¿No tiene nada mejor que hacer este tipo?», dijo Donald Trump en Twitter en referencia al dictador norcoreano. Más preocupado se mostró el presidente estadounidense en su segundo tuit, en el que advertía de que «es difícil creer que Corea del Sur y Japón se vayan a quedar de brazos cruzados mucho más tiempo». No en vano, el presidente surcoreano, Moon Jae-in, ya dijo el lunes que Corea del Norte está ante «su última oportunidad para abrirse al diálogo». Finalmente, Trump también lanzó un mensaje a China -que es el destino o el origen del 90% del comercio norcoreano- en su red social favorita: «Quizá tome una decisión contundente y ponga fin a este sinsentido».

Iniciativa de China y Rusia

En Pekín, las autoridades del gigante asiático se limitaron a hacer lo de siempre: llamar a la calma y lanzar balones fuera. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Geng Shuang, aseguró que su Gobierno está realizando «esfuerzos continuos» para resolver la situación, y urgió al régimen norcoreano a «evitar actos que violen las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU para poder reiniciar el diálogo y las negociaciones».

La última prueba de misiles de Kim se produjo pocas horas antes de la reunión en Moscú de los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y China, Xi Jinping. Como reacción, acordaron promover una iniciativa común para solucionar el conflicto que pasa por la congelación del programa armamentístico de Corea del Norte y de las maniobras conjuntas del vecino del Sur con EE UU.

La larga lista de lanzamientos de este año parece señalar que, o bien China miente en sus supuestos esfuerzos apaciguadores del belicoso Kim, o bien Pekín ha perdido poder de influencia sobre Pyongyang. Porque ni siquiera el fin de las importaciones del carbón norcoreano -la principal fuente de ingresos del país- parece haber hecho mella en el Gobierno que, como mostró a los periodistas extranjeros durante el último tour de prensa, continúa desarrollando zonas de la capital, Pyongyang.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos