La UE confía en negociar con Orban

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, saluda a sus seguidores tras la victoria del domingo. :: L. F. / reuters/
El primer ministro húngaro, Viktor Orban, saluda a sus seguidores tras la victoria del domingo. :: L. F. / reuters

La Comisión apela a buscar un acuerdo sobre política migratoria con el primer ministro húngaro, crecido tras su aplastante triunfo en las urnas

IVIA UGALDE

Tras conceder las urnas el domingo una autoridad arrolladora a Viktor Orban en las elecciones de Hungría, ayer llegó el turno de la diplomacia. Tiempo de felicitaciones al vencedor -que arrancará su tercer mandato consecutivo con el control de dos tercios del Parlamento- y también de manos tendidas para superar juntos las diferencias. Este fue el caso de la Comisión Europea, que tras dar la enhorabuena al primer ministro magiar expresó su esperanza de poder trabajar codo con codo «en muchos retos comunes». El más decisivo de ellos es la inmigración, que ha enfrentado a la UE con el mandatario ultranacionalista por su postura hostil a la llegada de refugiados.

El Ejecutivo comunitario le recordó ayer a Orban que la UE es una «unión de democracias y valores», y defender estos principios «es el deber común de todos los Estados miembros, sin excepciones». Así se lo transmitió el portavoz jefe de la Comisión, Margaritis Schinas, quien además dejó claro que la UE necesita «un acuerdo rápido, preferiblemente en torno al Consejo Europeo de junio» sobre política migratoria. Negociar con el primer ministro húngaro no se prevé nada fácil, mucho menos ahora. El primer ministro magiar, que en 2015 construyó una valla en la frontera húngara para impedir la entrada de demandantes de asilo, se siente ahora más legitimado que nunca tras cosechar una victoria electoral aplastante con un discurso xenófobo.

Por si quedaba alguna duda, Orban contraatacó con un mensaje directo al club comunitario: «Las cosas no pueden seguir así». «Queremos una UE exitosa y fuerte, pero para ello debemos decir todo lo que nos atormenta», añadió el mandatario, que se autoproclama un «salvador de la cultura cristiana». Además del eje formado con sus vecinos en Europa Central, ya en campaña avanzó su deseo de trabajar con Austria e Italia en una alianza de países hostiles a la inmigración musulmana. A ello se suma que al tener plenos poderes en el Parlamento tiene vía libre para sacar adelante el paquete legislativo 'Stop Soros', con el que pretende limitar el trabajo de las ONG que brindan asistencia en Hungría a los inmigrantes.

«Gasto excesivo»

Aunque en los comicios de Hungría «se respetaron los derechos fundamentales», los observadores de la de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) denunciaron ayer que no hubo igualdad de condiciones. Según sostienen, los partidos opositores estuvieron en desventaja frente al Fidesz, el partido de Orban, que obtuvo cerca del 49% de los votos, casi 30 puntos más que la segunda formación, el ultranacionalista Jobbik. «El gasto excesivo del Gobierno en anuncios socavó la capacidad de los participantes para competir en pie de igualdad», señalaron.

La OSCE aseguró asimismo que la cita con las urnas se celebró «en un clima adverso» y lamentó que «la retórica intimidatoria y xenófoba, la imparcialidad de los medios y la financiación opaca de la campaña restringieron el espacio para un auténtico debate político».

Pese a las críticas, los mensajes de felicitación a Orban se sucedieron a lo largo de toda la jornada. Los más vehementes de líderes populistas europeos como la ultraderechista francesa Marine Le Pen, Nigel Farage, el eurófobo británico e impulsor del 'Bréxit', así como el líder xenófobo holandés Geert Wilders.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos