Kim comienza a desconfiar de las intenciones de Trump

Una surcoreana pasa frente a una gran pantalla de la estación de Seúl, donde se ofrece información sobre la futura cumbre. :: J. Y. / afp/
Una surcoreana pasa frente a una gran pantalla de la estación de Seúl, donde se ofrece información sobre la futura cumbre. :: J. Y. / afp

Reconsidera la cumbre de junio al temer que tras la desnuclearización EE UU quisiera repetir en Corea del Norte la estrategia de Irak o Libia

MERCEDES GALLEGO WASHINGTON.

Donald Trump no es el único líder pendiente de Fox News. El norcoreano Kim Jong-un también ve la cadena conservadora y no le gusta lo que oye. Particularmente del nuevo asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, excolaborador de esa cadena, por quien no oculta, dijo a través de su viceministro de Exteriores, Kim Kye-gwan, «nuestra repugnancia».

En una entrevista con el presentador de esa cadena conservadora Chris Wallace, Bolton dijo el pasado 29 de abril tener «muy en mente el modelo libio de 2003-2004» para la desnuclearización de Corea del Norte. Dada la suerte que corrió después Muamar el-Gadafi, linchado por su propio pueblo, se entiende que Kim tema compartirla. «El mundo sabe demasiado bien que nuestro país no es ni Libia ni Irak, que han tenido un destino lamentable», advirtió el viceministro.

A sus ojos, lo que lo separa de esos países, a los que la intervención estadounidense trajo el caos, es la fuerza de su programa nuclear. Bolton pretende que lo abandone «por completo, de forma irrecuperable y verificable». Corea del Norte ve en ello «un movimiento siniestro» que le provoca «indignación» y le hace dudar de las intenciones estadounidenses de querer construir mejores relaciones entre ambos países. «Esto nos forzará a reconsiderar si debemos aceptar la cumbre entre Corea del Norte y EE UU», amenazó en el comunicado.

LAS CLAVESEl asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, dice tener «muy en mente el modelo libio de 2003-04» Pyongyang ve en las palabras del asesor «un movimiento siniestro» que provoca «indignación» Washington aboga por mantener «la máxima presión» con sanciones sin hacer concesión alguna

Sin notificación

La Casa Blanca recibió la noticia con aparente tranquilidad, una forma de ganar tiempo para algo de lo que «no hemos sido notificados», desvió Trump con cara de pocos amigos. «Tendremos que ver lo que pasa», añadió. El presidente cambió la semana pasada la foto de su página de Twitter por colocar una nueva al pie del avión en el que recibió a las tres de la madrugada a los tres rehenes que Corea del Norte ha liberado como gesto de buena voluntad. Es el único cambio que vio Pyonyang. Por lo demás, continuó oyendo el lenguaje duro sobre mantener «la máxima presión» con sanciones sin hacer concesión alguna hasta que desmantelen por completo su programa nuclear.

Entusiasmado con la perspectiva de atribuirse el mérito de algo que ninguno de sus predecesores ha conseguido, y tal vez ganarse el Nobel de la Paz, Trump parece más interesado que Kim en la celebración de la cumbre, prevista para el 12 de junio en Singapur. Los expertos reconocen en las amenazas de cancelarla el patrón negociador de Corea del Norte para mantener a su contraparte en la cuerda floja y ganar fuerza. Prueba de que puede funcionar es que la portavoz de la Casa Blanca Sarah Huckabee Sanders desmintió ayer a Bolton al negar que se esté discutiendo el modelo libio, porque lo único que se discute en el Gobierno es «el modelo de Trump».

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