China presiona a Kim para lograr la desnuclearización en Corea del Norte

Kim Jong-un y el presidente chino, Xi Jinping, acompañados por sus respectivas esposas, durante el encuentro en Pekín. :: efe/
Kim Jong-un y el presidente chino, Xi Jinping, acompañados por sus respectivas esposas, durante el encuentro en Pekín. :: efe

El régimen de Pekín confirma la inédita visita del dictador e informa de que está dispuesto a negociar con Estados Unidos

ZIGOR ALDAMA

A pesar de que su visita a Pekín fue «extraoficial», Kim Jong-un no pasó desapercibido en la capital china. El dictador norcoreano llegó el lunes en el tren acorazado que utilizaron su abuelo y su padre, las medidas de seguridad se extremaron al máximo hasta que se marchó un día después, y durante su estancia fue recibido con los honores propios de un jefe de Estado. Sin duda, la ocasión lo merecía: como confirmaron ayer medios de ambos países, ha sido el primer viaje internacional que hace Kim desde que heredó el poder en Corea del Norte.

Y, además, ha servido para despejar grandes dudas en dos asuntos importantes. Por un lado, las fotografías de Kim y del presidente chino, Xi Jinping, acompañados por sus respectivas esposas, han escenificado la reconciliación entre dos aliados tradicionales que llevaban unos años mal avenidos por el programa nuclear norcoreano. Por otro lado, ha confirmado que China jugará un papel protagonista en las negociaciones multilaterales que deberían desembocar en la desnuclearización de la península coreana y la posterior relajación de las sanciones económicas que ahogan al régimen.

Según la agencia oficial china Xinhua, Xi afirmó que la visita de Kim «es muy significativa y se produce en un momento muy especial», en referencia al clima de concordia que el propio dictador ha propiciado con su hermana capitalista y archienemiga, Corea del Sur. El presidente del gigante asiático también dijo que la tradicional relación que ha unido a ambos países comunistas «es muy preciada por los dos» y supone «una elección estratégica» porque comparten ideales y objetivos comunes. «No cambiará por ningún acontecimiento particular», prometió Xi.

Kim condiciona los avances a que Seúl y Washington creen una atmósfera de paz

No obstante, además de reafirmar su apoyo al régimen norcoreano, Xi también aprovechó para presionar a Kim y exigirle avances en el desmantelamiento de su programa nuclear militar. Siempre según la agencia Xinhua, Xi apuntó que China está comprometida con el objetivo de una península coreana sin armas atómicas, pacífica y estable. A lo que, curiosamente, Kim respondió de forma afirmativa durante su encuentro en el Palacio del Pueblo.

«De acuerdo con los deseos de nuestro antiguo presidente Kim Il-sung -fundador de Corea del Norte y abuelo del actual Kim- y del exsecretario general Kim Jong-il -padre del dictador treintañero-, estamos comprometidos con la desnuclearización. El asunto se puede resolver si Corea del Sur y Estados Unidos responden a nuestro esfuerzo reconciliador y crean una atmósfera de paz y estabilidad avanzando en la toma de decisiones que lleven a la misma», sentenció Kim.

La reunión con Xi es el primer paso en la inesperada e inédita ofensiva diplomática que llevará al mandatario norcoreano a verse con sus dos principales enemigos. Primero está previsto que converse con el presidente surcoreano, Moon Jae-in, en una cumbre intercoreana que se celebrará en las próximas semanas en las instalaciones destinadas a tal efecto en la frontera que dibuja el paralelo 38. Ambos líderes son partidarios de continuar con el acercamiento que comenzó con la participación de Corea del Norte en los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en la localidad surcoreana de Pyeongchang, así que se prevé un encuentro cordial y, posiblemente, fructífero. Por ejemplo, los dos líderes podrían acordar la reapertura del complejo industrial compartido de Kaesong.

Los próximos encuentros

A finales de abril, si los dos presidentes más imprevisibles del mundo no cambian de opinión, Kim se verá las caras con Donald Trump en una reunión que se antoja mucho más arisca. El presidente estadounidense no tardó en aceptar el ofrecimiento, pero todavía no existe una agenda oficial y es evidente que Kim quiere sondear antes a China y a Corea del Sur. Así, el líder norcoreano llegará a la reunión con fuerzas redobladas: por una parte, ha demostrado que tiene capacidad para desarrollar una bomba nuclear y llevarla a Estados Unidos a bordo de un misil intercontinental; y, por otra parte, estrechará la mano del jefe de la Casa Blanca sabiendo que cuenta con el beneplácito de Pekín y de Seúl.

A pesar del horizonte de esperanza que se abre en Asia con esta nueva coyuntura política, de momento predomina la cautela y nadie lanza las campanas al vuelo. Ayer, Japón, estrecho aliado de Washington y una de las potencias más críticas con Pyongyang, anunció que solo considerará la posibilidad de relajar las sanciones contra Corea del Norte cuando el país dé pasos firmes e inequívocos hacia la desnuclearización. Al fin y al cabo, no sería la primera vez que las buenas palabras desvanecen con un hongo nuclear.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos