Catorce muertes sospechosas que siguen sin explicación

R. C. LONDRES.

El envenamiento de Serguéi Skripal y su hija Julia ha encendido el semáforo rojo y despertado una nube de sospechas sobre otros casos similares. Por ello, en Reino Unido se pide ya investigar catorce muertes de personalidades vinculadas con Rusia acontecidas durante las dos últimas décadas. Casos que fueron tildados de accidentes, suicidios o muertes por causas naturales podrían ser considerados parte de un plan organizado de asesinatos, después de que la presidenta del comité selecto de Asuntos Interiores del parlamento británico, Yvette Cooper, enviase el pasado martes una carta a la secretaria de Interior, Amber Rudd, pidiendo la reapertura de estas investigaciones.

El ministro de Exteriores, Boris Johnson, aseguró en el Parlamento británico que en caso de hallar cualquier evidencia de que Rusia estuviera involucrada será tratada «de manera apropiada y enérgica». «A los gobiernos de todo el mundo les aseguro que ningún intento de acabar con vidas inocentes en el territorio de Reino Unido quedará impune», concluyó.

El embajador británico en Moscú, Tony Brenton, afirmó que «si se prueba que este fue un ataque en el que está involucrado el Estado ruso, por supuesto que haremos algo. Habrá mucha ira y, posiblemente, sanciones». Mientras, la Embajada rusa en Londres denunció que «los medios de comunicación dan la impresión de que ha habido una operación planificada por los servicios especiales rusos, lo cual es completamente falso».

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