El cártel de Jalisco disuelve en ácido a tres estudiantes

Movilización de allegados de los desaparecidos en Guadalajara. :: afp/
Movilización de allegados de los desaparecidos en Guadalajara. :: afp

Los narcos secuestraron y mataron a los jóvenes, a los que supuestamente tomaron por miembros de un grupo criminal rival

MILAGROS L. DE GUEREÑO CORRESPONSAL LA HABANA.

La fatalidad y el clima de violencia que reina en México contribuyeron a convertir la preparación de un cortometraje que tres jóvenes mexicanos, estudiantes de la Universidad de Medios Audiovisuales de Guadalajara, realizaban en la casa de la tía de uno de ellos en terrorífica realidad, al ser supuestamente confundidos por miembros del cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) con integrantes del cártel rival Nueva Plaza (CNP). La Fiscalía de Jalisco confirmó ayer la detención de dos personas por su probable colaboración y la orden de captura de otras ocho vinculadas al secuestro, torturas y asesinato de los muchachos, unos crímenes que quisieron encubrir disolviendo los restos en ácido.

«Las palabras no alcanzan para entender la dimensión de esta locura. Tres estudiantes son asesinados y disueltos en ácido. El por qué es impensable, el cómo es aterrador», escribió en su cuenta de Twitter el cineasta Guillermo del Toro, originario de Guadalajara. «Qué tristeza. Que se acabe esta pesadilla», reclamó también en la red social el actor Gael García Bernal.

La tragedia comenzó el 19 de marzo en Tonalá. Javier Salomón Aceves, de 25 años y Marco Francisco Ávalos y Jesús Daniel Díaz, ambos de 20, junto a tres compañeras de clase ser reunieron en la casa de la tía de Javier, Edna Judith, para hacer los deberes universitarios. Tras horas de trabajo, los seis subieron a dos coches para volver a sus casas.

Quizá desconocían que Edna Judith -detenida el 3 de abril por utilizar esa casa y otras como prostíbulos bajo la tapadera de un centro de estética- mantenía vínculos con el cártel Nueva Plaza (CNP), concretamente por ser pareja de Diego Gabriel Mejía, uno de los delincuentes de ese grupo criminal. Por esa razón, el CJNG vigilaba la vivienda. Tomando a los jóvenes por integrantes del grupo rival, los siguieron. Una avería mecánica de uno de los vehículos obligó a los estudiantes a detenerse. Los sicarios armados se hicieron pasar por miembros de la Fiscalía antes de llevárselos a la fuerza para sacarles información. Dejaron en libertad a las chicas. Según la acusación pública, «los indicios encontrados en al menos tres inmuebles nos llevan a deducir que el día 19 de marzo los trasladan inmediatamente» a una finca en Lechuza, donde los matan.

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