La carretera fue una ratonera mortal

Dos miembros de la Guardia Nacional Republicana se retiran ante el avance de las llamas. :: PAULO CUNHA / efe
Dos miembros de la Guardia Nacional Republicana se retiran ante el avance de las llamas. :: PAULO CUNHA / efe

El calor extremo y una tormenta seca causan el peor incendio en la historia de Portugal, con al menos 62 muertos

NUNHO F. FORMIGAL lisboa.

Fue con las primeras luces de ayer cuando las brigadas de bomberos, que llevaban ya horas trabajando contra las devastadoras llamas, descubrieron la magnitud y dureza de la tragedia. El asfalto reblandecido por el fuego fue el lecho de muerte para al menos una treintena de personas, achicharradas en sus propios autos. Las autoridades portuguesas cifraban anoche en 62 los muertos -varios niños entre ellos- y 57 heridos de gravedad a causa del formidable incendio declarado 24 horas antes en centro del país, a una treintena de kilómetros al sur de la ciudad universitaria de Coimbra. Los fuertes vientos cruzados, las altísimas temperaturas y las tormentas secas se aliaron para provocar un voraz incendio, el más mortífero en el país vecino, que atrapó a familias enteras en dos carreteras del distrito de Leiria que quedaron cercadas por el fuego.

De hecho, la mitad de las víctimas mortales fueron encontradas en el interior de sus vehículos. Las imágenes más dantescas son las que muestran cómo ha quedado la vía que une los municipios de Figueiró dos Vinhos y Castanheira de Pera. «Se quedaron atrapados en una ratonera de humo», dijo a la prensa el presidente de la Liga de los Bomberos de Portugal, Jaime Marta Soares, quien explicó que «cuando las personas entraron en esas carreteras, el incendio podría estar a kilómetros de distancia». Pero las llamas avanzaron hacia ellas a una velocidad que, ni siquiera en Portugal, donde son muy frecuentes los incendios forestales, aciertan a comprender la virulencia de las llamas. «No tiene explicación», llegó a decir João Gomes, el secretario de Estado de Administración Interna, encargado de informar de la evolución del suceso.

Sí la tiene. La Policía Judicial (PJ), que descartó cualquier intervencón intencionada, señaló las condiciones meteorológicas como causantes de la tragedia, y el impacto de un rayo en un árbol seco como iniciador del fuego. «La información recogida hasta el momento en el lugar del suceso nos permite pensar que, con un alto grado de certeza, la causa sea un rayo que alcanzó un árbol», dijo a Efe el director nacional adjunto de la PJ, Pedro do Carmo.

La rápida propagación de las llamas se explica por las «condiciones meteorológicas extremadamente adversas» registradas en Portugal este sábado, con temperaturas que superaron los 40 grados, apuntó Do Carmo quien precisó, no obstante, que será necesaria una investigación para confirmarlo.

En términos similares, se pronunciaba anoche el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, desde el lugar de la tragedia, donde afirmó que «no hubo falta de competencia, ni de capacidad, ni de respuesta» ante desafíos de estas características. La zona arrasada, perteneciente al municipio de Pedrógão Grande, está poblada de aldeas pequeñas y dispersas y enormes llanuras por las que atraviesan varias carreteras nacionales rodeadas de vegetación. «Familias enteras» fallecieron en sus coches y otras víctimas pereciron al borde de estas vías cuando huían desorientadas por el humo del fuego que había destruido sus casas.

Frentes activos

Cuatro frentes, dos de ellos «de extrema violencia», según Gomes, seguían activos anoche y han sido puestas en alerta varias localidaes vecinas. Más de 700 personas combatían el fuego por tierra. Durante todo el día las brigadas terrestres contaron con el apoyo de medios medios aéreos, algunos llegados de España -seis aviones, 200 militares de la Unidad Militar de Emergencia y 25 bomberos españoles -, Francia -equipo terrstre y aéreo y profesionaes- e Italia -dos aviones-. En Portugal se espera para hoy la llegada de otros dos aviones españoles, anunció el l primer ministro luso, António Costa, quien admitió también que «muy probablemente» el balance de víctimas mortales aumente.

El Gobierno de Lisboa ha enviado a la zona 400 sanitarios de la Seguridad Social para atender las necesidades de la población y se ha ordenado para hoy el cierre de colegios. Las autoridades de Portugal han recibido muestras de condolencia y solidaridad de parte de numerosas instituciones y gobiernos de Europa. Entre ellas, el mensaje de los reyes de España, que se declararon «sobrecogidos» por la tragedia a través de Twitter.

Y no faltó un sentido comunicado del secretario general de la ONU, el portugués António Guterres.

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