Cambian las reglas en la guerra de Siria

Soldados israelíes examinan los restos del caza F-16 abatido por las baterías antiaéreas sirias. :: Abir Sultan / efe/
Soldados israelíes examinan los restos del caza F-16 abatido por las baterías antiaéreas sirias. :: Abir Sultan / efe

Aumenta la tensión entre Irán e Israel, los dos grandes enemigos de la región, tras el derribo de un caza hebreo

MIKEL AYESTARAN JERUSALÉN.

La guerra en Siria entra en una nueva fase tras el derribo de un caza de Israel y eleva un poco más la tensión entre Irán y el Estado judío, los dos grandes enemigos regionales. Las baterías antiaéreas del régimen sirio funcionaron de forma acertada por primera vez desde el inicio del conflicto y alcanzaron a un F-16 que tomaba parte en una operación contra objetivos iraníes. Los dos pilotos pudieron eyectarse, cayeron en suelo israelí, donde fueron trasladados a un hospital, y el aparato se estrelló en la región del valle de Jezreel, al este de Haifa.

El incidente provocó una respuesta inmediata de las fuerzas israelíes que alcanzaron «doce objetivos, entre ellos baterías de defensa aérea y objetivos iraníes que forman parte del establecimiento militar de Irán en Siria», según un comunicado del ministerio de Defensa que suponía la primera confirmación oficial desde el inicio de la guerra de un ataque israelí contra bases iraníes en Siria. La defensa antiaérea volvió a disparar, pero esta vez no alcanzaron a ningún aparato.

LA CLAVE

En Damasco la gente no podía creerse la noticia ya que, pese a las numerosas incursiones israelíes desde 2011, este el primer avión que pierde el Estado judío en combate en los últimos 30 años. Los medios oficiales calificaron lo ocurrido de «respuesta a una agresión sionista» y en los puestos de control de ciudades como Latakia, los soldados repartieron dulces para celebrar una noticia que fortalece la moral de un régimen que gana terreno en el campo de batalla gracias al fuerte de apoyo de aliados como Rusia, Irán, Hezbolá y las milicias chiíes llegadas de Irak.

El incidente provocó una respuesta inmediata de las fuerzas israelíes que alcanzaron «doce objetivos» iraníes

Mientras que para la comunidad internacional la prioridad en el conflicto sirio ha sido siempre el Estado Islámico, para Israel la amenaza se llama Irán. En los últimos siete años los israelíes han llevado a cabo numerosos ataques selectivos contra depósitos de armas, fábricas de misiles y envíos de cohetes a Hezbolá, milicia libanesa con la que libró una guerra de 33 días en 2006.

Según la versión israelí de los hechos, el derribo de su F-16 se produjo cuando tomaba parte en «un esfuerzo defensivo desencadenado por un acto de agresión iraní», en palabras del portavoz de las Fuerzas Armadas, teniente coronel Jonathan Cornicus. Los israelíes acusaron a Irán de enviar un dron, que habría salido de una base en Siria próxima a Palmira, en mitad del desierto.

Un helicóptero Apache interceptó el avión no tripulado en el valle del Jordán y posteriormente, en la operación contra la base desde la que despegó el dron, se produjo el derribo del caza. Para Cornicus la intrusión de un aparato no tripulado es «la violación más flagrante y más grave de la soberanía israelí por parte de Irán de los últimos años, por eso la respuesta israelí fue tan fuerte».

El primer ministro, Benyamin Netanyahu, y su ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, convocaron una reunión de emergencia en Tel Aviv y dieron la orden a sus ministros de que «no hablen sobre la situación en el norte de Israel» hasta que las circunstancias lo permitan, según el diario 'Haaretz'.

Israel difundió un vídeo que asegura recoge el momento en el que se interceptó el dron y afirma tener los restos en su poder, pero Irán calificó de «ridículas» las alegaciones y las enmarcó dentro de las «mentiras» israelíes que tienen el objetivo de «encubrir sus crímenes en la región», señaló el ministerio de Exteriores en Teherán. «Irán no tiene presencia militar en Siria y envió únicamente a asesores militares a Siria a petición del gobierno sirio», declaró el portavoz de Exteriores, Bahram Ghasemi.

Rusia pide contención

La postura iraní obtuvo el respaldo del mando conjunto de los aliados militares del régimen sirio que emitió un comunicado en el que negó la violación del espacio aéreo israelí con un dron y amenazó al Estado judío con «una respuesta implacable» ante «cualquier nueva agresión».

Rusia, otro de los grandes aliados de El-Asad, pidió «contención» ante la «inquietante escalada de la tensión» y expresó su «su seria preocupación por los últimos sucesos y los ataques a Siria», según el comunicado de Exteriores recogido por la agencia Sputnik. Hace una semana del último encuentro entre Netanyahu y el presidente ruso, Vladimir Putin, y tras el derribo del F-16 los israelíes tienen claro que es Moscú el que pone y quita las líneas rojas en esta guerra en la que su gran apoyo en la escena internacional, Estados Unidos, es un actor secundario hasta el momento.

Los rusos tienen hilo directo con el Estado judío, pero al mismo tiempo necesitan mantener el equilibrio con sus aliados sirios e iraníes en el campo de batalla. Un equilibrio complejo que revela lo enrevesada que es la situación que se vive en un conflicto poliédrico. En Siria se vive una auténtica mini guerra mundial. La semana arrancó con el derribo de un caza ruso por parte de las fuerzas opositoras en Idlib y termina con el derribo del caza israelí y de un helicóptero turco que participaba en la ofensiva contra el cantón kurdo de Afrín.

fue el avión israelí derribado por las baterías antiaéreas del régimen sirio, que funcionaron de forma acertada por primera vez desde el inicio del conflicto.

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