Bruselas busca aislar a Trump a golpe de diplomacia

ADOLFO LORENTE CORRESPONSAL BRUSELAS.

Ocurrió en La Valeta, el 3 de febrero. Allí, en Malta, los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea decidieron cambiar de estrategia conscientes de que la espiral del 'y tú más' en la que llevaban semanas inmersos con la provocadora Administración de Donald Trump era un callejón sin salida. El excéntrico magnate había llegado para quedarse y cuanto antes fuese asumido por todos, mejor. Desde entonces la Unión ha sido fiel al cambio de rumbo acordado. ¿Cómo? Tirando de diplomacia para evidenciar la soledad mundial de Washington. «Si todas las grandes potencias van en un sentido y tú en el contrario, quizá es que estés equivocado», resumen fuentes comunitarias.

Ésta es la clave. Nada de críticas o insultos. Se trata de poner a Washington ante el espejo y cruzar los dedos para que reconsidere muchos de sus postulados. Que lo haga al sentirse solo en Occidente pero también presionado por los colectivos estadounidenses antiTrump, que no son pocos. Es lo que está ocurriendo tras la decisión de abandonar el Acuerdos climático de París y lo que se evidenciará con más profusión en el apartado comercial. Ahora, toca Japón, la cuarta potencial mundial, otro miembro del G-7 que se alía con la UE después de Canadá.

En lo geopolítico, es una semana importante. El G-20 se reúne el viernes y el sábado en Hamburgo sumido en una extraña atmósfera de división donde todos parecen estar contra todos. Rusia ya no es el enemigo común de Occidente. O quizá lo siga siendo, pero en el bando de 'los buenos' ya no se sabe de dónde llegan los tiros. Si de Trump, si de Reino Unido y el 'Brexit'...

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