Bruselas activará las sanciones si Polonia no recula en un mes

A. LLORENTE

bruselas. La Comisión Europea no se fía del Gobierno de Polonia y lejos de recular tras el inesperado giro del presidente del país, está dispuesta a asumir sin dilación el rol de garante de cumplimiento de los Tratados bajo una premisa que países como Grecia conocen a la perfección: Bruselas, el club, siempre gana. Ayer, el Colegio de Comisarios envió el que parece ser definitivo ultimátum a Varsovia para que en el plazo de un mes dé marcha atrás en su polémica reforma para politizar la justicia. Si no lo hace, se activaría inmediatamente la vía de la sanciones, la inédita 'opción nuclear' contemplada en el Artículo 7 del Tratado para estigmatizar a los miembros que no respetan el Estado de Derecho. «La Unión Europea no puede aceptar un sistema que permita despedir a los jueces a voluntad», recalcó el presidente, Jean-Claude Juncker.

«En esta última semana han cambiado cosas y otras no. La UE no puede aceptar un sistema que permita despedir a los jueces a voluntad», zanjó el vicepresidente primero, Frans Timmermans, que pese a todo lanzó la enésima llamada a un diálogo que el Gobierno del ultraconservador Ley y Justicia (PiS) sigue rechazando. «No vamos a aceptar chantajes», advirtió ayer un portavoz del Ejecutivo liderado por Beata Szydlo.

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