El 'Brexit' no será una realidad hasta 2021

David Davis y Michel Barnier, ayer, antes de la reunión que celebraron en Bruselas. :: Olivier Hoslet / Efe/
David Davis y Michel Barnier, ayer, antes de la reunión que celebraron en Bruselas. :: Olivier Hoslet / Efe

Reino Unido cede en casi todo ante la UE y logra evitar el caos con una transición de 21 meses

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

¡Marchando otro acuerdo histórico! Ni es el primero, cierto, ni será el último, pero sí, es histórico porque el 'brexit' lo es. Reino Unido se va, se nos va. Lo hará dos veces. De forma oficial, a medianoche del 30 de marzo de 2019. Y de forma real, el 31 de diciembre de 2020. Londres necesitaba ganar tiempo para evitar el caos y Bruselas ha atendido su petición estableciendo sus propias condiciones para el periodo de transición. Veintiun meses en los que Reino Unido perderá el derecho de veto; 21 meses en los que estará sin estar, en los que acatará casi sin poder rechistar; 21 meses en los que Londres no tendrá ni voz de voto, pero estará sometido a las mismas obligaciones que el resto, como respetar la libre circulación de personas que lleguen hasta final de 2020. ¡Qué 21 meses! Reino Unido ha vuelto a ceder en casi todo. No tenía otra salida. O esto o el caos.

Es verdad que seguirá teniendo los mismos derechos que el resto de Estados y que podrá seguir beneficiándose del mercado interior, pero esto tiene difícil venta en política. ¿Y qué pasa con las dos Irlandas? Patada hacia adelante a la espera de que llegue el milagro, es decir, una solución técnica que evite la temida frontera dura y logre preservar los acuerdos de paz. En última instancia, Irlanda del Norte no tendrá más remedio que seguir bajo el paraguas legal de la UE en determinados aspectos. Londres se niega en redondo, pero la única forma forma de evitarlo es proponiendo soluciones que Bruselas no recibe.

Como sucedió el 8 de diciembre con Theresa May de testigo, la chimenea del Berlaymont, la sede de la Comisión, no descansa. La fumata blanca llegó a las 12:45 horas. Así lo anunciaron ayer los negociadores jefe de la UE, Michel Barnier, y Reino Unido, el ministro David Davis, quien dibujó alguna que otra sonrisa para convencer a los 'brexiters' que el acuerdo es no tan malo como en realidad lo es. Hay alguna concesión europea, como poder acordar y firmar acuerdos comerciales con terceros países, pero poco más. En la UE, David jamás vence a Goliat y aquí, la batalla no tiene color.

Hay un par de mantras con sello bruselense que conviene tener siempre muy en cuenta cuando se habla del 'brexit'. El primero, «la salida de Reino Unido de la UE jamás será una historia de éxito». El segundo, «nada está acordado hasta que todo esté acordado». Todo ello, cómo no, aderezado con el «'brexit' significa 'brexit'», acuñado por May. En qué hora, pensará. Siguiendo su recomendación a pies juntillas, los Veintisiete se han mostrado implacables. Será la primera vez que el club abra las puertas de salida y harán todo lo posible para que sea la última.

Cumbre esta semana

Es una semana importante en Bruselas. Semana de cumbre. Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE se reunirán el jueves y el viernes en Bruselas para rubricar, entre otras cosas, el acuerdo político alcanzado ayer. Un paso clave para el futuro de Reino Unido ya que permitirá empezar a negociar sobre la futura relación comercial y, sobre todo, «dar certidumbre a personas y empresarios», como se felicitó Davis, quien subrayó que «por primera en 40 años, Reino Unido va a poder establecer sus propios acuerdos comerciales durante el periodo de transición». Los fantasmas del 'brexit' duro se desvanecen.

Además de periodo de transición, ambas partes alcanzaron otro principio de acuerdo sobre el texto legal que articulará la salida ordenada de Reino Unido. Ciento treinta páginas coloreadas en verde (partes acordadas), amarillo (acuerdo político a falta de flecos técnicos) y blanco (no hay acuerdo). El documento está teñido de verde, pero la clave son los párrafos en blanco por escasos que sean. Recuerden, «nada estará acordado hasta que todo esté acordado». El diablo se esconde aquí y se viste de verde irlandés.

Pero ayer tocaba vender optimismo. «Es un paso decisivo. No definitivo porque quedan asuntos muy importantes por cerrar, pero sí muy relevante», se felicitó Barnier. Respecto a la salida, la UE logra que Londres paga la multimillonaria factura que siempre pidió (rondará los 60.000 millones) y, además, los 3,3 millones de europeos que residen en Reino Unido verán garantizados los derechos adquiridos durante los últimos años. «Siempre ha sido nuestra gran prioridad», recalcó el jefe de los negociadores.

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