Boris Johnson apunta a Putin

Investigación en el cementerio que acoge a fallecidos de la familia Skripal. :: Daniel LEAL-OLIVA / afp /
Investigación en el cementerio que acoge a fallecidos de la familia Skripal. :: Daniel LEAL-OLIVA / afp

El jefe de la diplomacia británica agudiza la crisis por el ataque a los Skripal con gas al responsabilizar de manera directa al presidente ruso

LOURDES GÓMEZ LONDRES.

El ministro de Exteriores británico, Boris Johnson, agudizó ayer la crisis diplomática entre Londres y Moscú al acusar a Vladímir Putin de orquestar el ataque tóxico de Salisbury. «Nuestra disputa es con el Kremlin de Putin», aclaró mientras visitaba con su homólogo polaco, Jacek Czaputowicz, un museo de guerra en el oeste de Londres.

«Creemos con abrumadora probabilidad que fue su decisión ordenar el uso de un gas nervioso en las calles de Reino Unido, en las calles de Europa, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial», dijo ante las cámaras.

El nuevo frente dialéctico de Johnson se recibió en Moscú como un «escandaloso e imperdonable» ultraje de la diplomacia. Al mismo tiempo, en blogs académicos británicos se cuestionó la firmeza y veracidad de las declaraciones de la primera ministra, Theresa May, sobre el llamado 'agente Novichok', que ha dejado en coma al exespía Serguéi Skripal y a su hija Yulia. Un policía que los atendió continúa en estado grave en el hospital del condado de Witshire.

Los profesores de la Universidad de Sheffield Paul McKeigue y Piers Robinson, que han estudiado el uso de armas químicas y biológicas en Siria desde 2011, estiman «engañoso afirmar que solo Rusia pudo producir» el 'Novichok'. «Las estructuras de estos compuestos se han descrito y cualquier químico orgánico con un laboratorio moderno puede ser capaz de sintetizarlos en cantidades a escala menor», escriben.

De acuerdo con la BBC, expertos estadounidenses viajaron en 1999 a la exrepublica soviética de Uzbekistán para desmantelar un «importante laboratorio de la nueva generación de armas químicas altamente letales, conocidas como 'Novichok'». A su vez, el exdiplomático británico Craig Murray recuerda que May solo ha identificado la toxina empleada en Salisbury como un agente de grado militar «del tipo elaborado en Rusia». «Los científicos no han podido señalarlo como gas nervioso ruso», resalta.

Críticas a Corbyn

También el líder laborista, Jeremy Corbyn, apuesta por «exigir responsabilidades a las autoridades del Kremlin a partir de evidencias» policiales y reclama que Reino Unido «respete sus leyes y valores sin reservas». El veterano político izquierdista se ha convertido una vez más en blanco de las críticas por condenar la que considera «fallida diplomacia del Gobierno» conservador cuando el país se siente atacado por Rusia. Una veintena de diputados laboristas ha firmado una moción en apoyo de la postura del Ejecutivo. En esta ocasión, las decisiones sobre la política exterior amenazan con profundizar el cisma entre el grupo parlamentario y el dirigente laborista apoyado por las bases.

Mientras, en Salisbury, el BMW rojo burdeos de Serguéi Skripal fue introducido en un contenedor metálico mediante una meticulosa operación llevada a cabo por efectivos militares y policiales provistos de uniformes de máxima protección. El vehículo se trasladó probablemente al laboratorio militar de Porton Down, donde se analiza el gas nervioso. Se cree que Yulia Skripal pudo involuntariamente acarrear la toxina en la maleta desde Rusia al aeropuerto de Heathrow el día anterior al ataque.

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