Austria se escora a la derecha

El líder del Partido Popular Austríaco, Sebastian Kurz, atiende a los medios tras conocer los resultados de las elecciones. :: VLADIMIR SIMICEK / afp/
El líder del Partido Popular Austríaco, Sebastian Kurz, atiende a los medios tras conocer los resultados de las elecciones. :: VLADIMIR SIMICEK / afp

El joven Sebastian Kurz conduce a la victoria al Partido Popular con promesas de una política migratoria más dura

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

Austria se escoró ayer a la derecha con el triunfo de conservadores y populistas de ultraderecha en unos comicios en los que el gobernante Partido Socialdemócrata (SPOE) quedó segundo, pero perdió su papel de fuerza dominante de la política en la pequeña república alpina. Según los resultados al 97,7% del escrutinio, el Partido Popular Austríaco (OEVP) y su joven candidato y presidente Sebastian Kurz obtuvo el 31,7% de los votos. El hasta ahora ministro de Exteriores en la gran coalición saliente cumplió con su papel de favorito y condujo a su partido a una victoria que nadie hubiese esperado antes del verano. El resultado obtenido aumenta sus votos en casi ocho puntos.

El cambio generacional con la elección de Kurz como presidente del OEVP el pasado julio, la ruptura instigada por este de la gran coalición y una campaña electoral con promesas de una política más dura en materia de refugiados e inmigración han hecho que los conservadores pasaran en pocos meses de fracasados potenciales a triunfadores seguros de las elecciones austríacas.

«Hemos hecho posible lo imposible», afirmó ante sus seguidores Sebastian Kurz, que con solo 31 años de edad se convertirá en el jefe de gobierno más joven en la historia de Austria. «Soy inmensamente feliz. Hemos asumido una gran responsabilidad», comentó el líder conservador, quien aseguró que a partir de ahora luchará «por los cambios para este país» y para «desarrollar un nuevo estilo político».

No menos ganador de estos comicios puede considerarse el ultranacionalista Partido Liberal Austríaco (FPOE), formación hermanada con la xenófoba Alternativa para Alemania y el Frente Nacional galo, que se llevó más de la cuarta parte de los votos, un 26%, lo que supone 5,5 puntos más respecto a las elecciones de 2013. «Es un éxito maravilloso», aseguró su presidente, Heinz Christian Strache, al comentar los resultados, que le sitúan tercero, pero favorito para formar una coalición con Kurz. El líder de los populistas afirmó que el electorado ha votado por el cambio y que el «acoso permanente contra un partido, el nuestro, no ha funcionado». Strache subrayó además el interés de su formación por alcanzar un acuerdo de gobierno con los conservadores.

El FPOE consiguió el mejor resultado de su historia desde los tiempos del legendario Jörg Heider, el líder populista que en 1999 condujo a su partido por primera vez a un gobierno federal como socio menor de los conservadores bajo el entonces canciller federal, Wolfgang Schüssel.

En aquella ocasión la Unión Europea reaccionó con dureza ante la alianza de conservadores y ultraderecha y los 14 socios de entonces castigaron al ejecutivo de Viena con una drástica reducción de las relaciones a nivel bilateral. Una reedición de esa coalición se considera la alternativa más probable, pero no se espera que Bruselas reaccione del mismo modo que hace 18 años, toda vez que hay más gobiernos con partidos ultraconservadores dirigiendo incluso sus gabinetes, como es el caso de Hungría o Polonia.

Los socialdemócratas del ya canciller federal saliente Christian Kern lograron un 26,9% de los votos, los mismos apoyos que hace cuatro años. El partido ha pagado el precio de la más sucia campaña electoral que se recuerda en Austria en su pugna por el poder con el OEVP. Kern y su formación se hundieron pocas semanas antes de los comicios al hacerse pública una campaña de desprestigio contra Kurz con páginas falsas en las redes sociales orquestada por el asesor y empresario israelí Tal Silberstein, que había sido contratado por los socialdemócratas.

Kern negó al principio toda relación de su formación con el polémico asesor, pero finalmente tuvo que reconocer que las maniobras de Silberstein para poner en entredicho el prestigio del candidato conservador eran conocidas por miembros del equipo de campaña de su partido. «Hemos cometido errores y yo no soy una excepción», reconoció Kern ante sus seguidores.

El líder socialdemócrata señaló que el país se encuentra ante una situación difícil por el bandazo a la derecha y acusó a los medios de ser partícipes de la escabrosa campaña electoral en las últimas semanas. Pese a todo no se dio por vencido y aseguró que en cinco años su formación conseguirá la mayoría absoluta.

Descalabro 'verde'

En el grupo de los derrotados destacan Los Verdes, el partido que dirigió el actual presidente austríaco, Alexander van der Bellen, con un 3,9% de los votos. Una escisión de Los Verdes este verano, de la que surgió la llamada Lista Pilz, rompió el partido por la mitad. En las elecciones al parlamento austríaco, en las que es necesario obtener un mínimo del 4% de votos para conseguir representación parlamentaria, Los Verdes quedaron fuera por décimas, mientras los disidentes lograron entrar por la mínima.

A la cámara legislativa de la república alpina consiguieron acceder también por último los liberales de NEOS, tras superar muy ajustadamente el porcentaje mínimo exigido. La participación electoral alcanzó el 79,2%, un 4,3% más que hace cuatro años, y fue muestra del interés suscitado por estos comicios.

Con los resultados de este domingo hay tres alternativas matemáticamente posibles para una alianza gubernamental en Austria. Ante las divergencias entre conservadores y socialdemócratas que condujeron a la ruptura de la gran coalición este verano y la sucia campaña desarrollada para estos comicios resulta muy improbable que Sebastian Kurz quiera invitar al SPOE a preparar un nuevo pacto para un ejecutivo común, esta vez con el OEVP como formación dominante. Prácticamente imposible se considera igualmente por las grandes diferencias programáticas un acuerdo entre socialdemócratas y populistas. Por ello los observadores políticos dan por segura la apertura de negociaciones entre conservadores y populistas para formar un nuevo gabinete ministerial que dará a la ultraderecha mayor protagonismo aún en la Unión Europea.

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