Austria emprende un proceso contra el «islam político»

Las autoridades cierran siete mezquitas y expulsan a 60 imanes por recibir financiación desde Turquía

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

El Gobierno federal austríaco anunció ayer el cierre de varias mezquitas y la expulsión del país de decenas de imanes que atentan contra la legislación de la república popular alpina. Prácticamente uno de cada cuatro imanes de los 260 que celebran oficios e imparten clases de religión musulmana se encuentra en el punto de mira del ejecutivo de Viena. «Sociedades paralelas, el islam político y tendencias radicalizadoras no tienen espacio en nuestro país», anunció el canciller federal, Sebastian Kurz, líder del Partido Popular Austriaco (OEVP). «No hemos hecho más que empezar», dijo a su vez amenazante su socio de coalición y vicecanciller federal, Heinz Christian Strache, presidente del ultraderechista y xenófobo Partido Liberal Austríaco (FPOE).

Desde Ankara el Gobierno del presidente turco, Recep Tayip Erdogan, reaccionó con indignación. Un portavoz oficial señaló que la actuación de Viena «refleja la islamofobia y la ola racista y discriminatoria» en la república alpina. Añadió que «las prácticas cargadas de ideología del Gobierno austríaco» atentan contra principios legales universales y los derechos de las minorías. La gran mayoría de los imanes que podrían ser expulsados son de origen turco.

El cierre afecta por ahora a siete mezquitas, entre ellas una situada en Viena y que las autoridades austríacas presumen que es controlada por los 'Lobos Grises', un movimiento ultranacionalista y de extrema derecha turco. Entre sus miembros más conocidos se encuentra Mehmet Ali Agca, el hombre que en 1981 atentó contra el papa Juan Pablo II en la plaza de San Pedro. Las seis mezquitas restantes pertenecen a la Comunidad de Culto Árabe, que además será disuelta.

LAS CLAVES El Gobierno de Erdogan acusa a Viena de racismo y discriminación

La república alpina prepara además la expulsión del país de unos 60 imanes. El ministro federal del Interior, Herbert Kickl, señaló que en 40 casos concretos se estudia si atentaron contra la prohibición de ser financiados desde el extranjero y subrayó que en el caso de dos de los imanes la expulsión es un hecho. Todos ellos son sospechosos de atentar contra la llamada ley del islam introducida en 2015 y que exige el respeto del Estado de derecho, la ley y la sociedad austríacas. La Oficina Federal de Cultos ha sido la responsable de ordenar los cierres y las expulsiones.

La actuación del Gobierno de Viena afecta directamente a la asociación de la Unión Turco Islámica para la Cooperación Cultural y Social (Atib), criticada desde hace tiempo por su orientación ultranacionalista. Al igual que la asociación Ditib, que en Alemania representa los intereses de cientos de mezquitas e imanes turcos, Atib defiende en Austria el trabajo de unas 60 agrupaciones musulmanas. Ambas se encuentran sometidas a la autoridad religiosa de Turquía Diyanet y con ello, al Gobierno de Ankara.

Investigadas

Hace un mes, el Ejecutivo de Viena ordenó verificar las actividades de las mezquitas en su territorio después de que en una de ellas, supervisada por Atib, se reprodujera una batalla de la Primera Guerra Mundial con niños uniformados. En varias fotos hechas públicas puede verse a menores desfilando y saludando con banderas turcas, vestidos con ropa paramilitar. En otras imágenes se ven niños posando como cadáveres de caidos en esa batalla.

El nuevo Ejecutivo austríaco a las órdenes de Kurz, que asumió el poder el pasado mes de diciembre, ha emprendido desde entonces un curso muy severo en política de inmigración. Los populistas del FPOE cuentan con seis ministros en el Gobierno de coalición, algunos de carácter clave como los de Interior, Exteriores y Defensa.

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