Trump anuncia más proteccionismo

Donald Trump y Vladímir Putin saludan juntos en la foto de familia del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico. :: KUA CHEE SIONG / efe/
Donald Trump y Vladímir Putin saludan juntos en la foto de familia del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico. :: KUA CHEE SIONG / efe

El presidente de EE UU recupera su tono más áspero para criticar la política comercial de sus antecesores

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI.

En su viaje de dos días por China, Donald Trump se mostró adulador, suave, e incluso cariñoso con su homólogo, Xi Jinping. Sin embargo, a su llegada a Vietnam ayer, pareció como si el mandatario estadounidense sufriera doble personalidad, porque volvió a echar mano de su diccionario más vehemente para referirse a las injusticias que, en su opinión, sufre Estados Unidos en materia de comercio. «El actual balance comercial no es aceptable», sentenció durante su discurso en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, que reúne a 21 países que producen el 60% del PIB mundial.

Trump aseguró que varios países se han «aprovechado de Estados Unidos», pero exculpó a sus gobiernos del superávit comercial con la superpotencia americana «porque miran por sus intereses». Añadió que el problema lo han creado anteriores administraciones de Washington. «Ellos no hicieron nada para acabar con esta situación, pero yo sí que lo haré», advirtió. «Desde hoy en adelante, competiremos en un escenario justo y equitativo. No volveremos a permitir que nadie se aproveche de los Estados Unidos. Siempre pondré a América primero, lo mismo hacéis vosotros en este auditorio cuando ponéis a vuestros países primero».

Las palabras de Trump, que vaticinan nuevas medidas proteccionistas y no provocaron precisamente una ovación, contrastaron con las de Xi, que volvió a arrogarse el papel de adalid del libre comercio. «Estamos viendo un profundo cambio en la globalización económica. En los últimos años, esa globalización ha contribuido de forma significativa al crecimiento mundial. De hecho, se ha convertido en una tendencia histórica irreversible», afirmó Xi en el mismo foro, que se celebra en la localidad vietnamita de Danang. «Necesitamos hacer algunos ajustes para que la globalización sea más abierta, más inclusiva, más equilibrada, y más beneficiosa para todos», apostilló.

Curiosamente, en esta ocasión las palabras de Xi no sonaron a hueco. No en vano, fueron apuntaladas por un anuncio importante en Pekín: en los próximos cinco años, China relajará los límites que impone a las empresas extranjeras que participan en compañías financieras del gigante asiático. Es un avance importante en las reformas económicas prometidas que el régimen había prometido pero que no se habían implementado.

Así, ahora las empresas extranjeras podrán tener una participación mayoritaria en las homólogas financieras chinas en las que inviertan. Es el mayor cambio en uno de los sectores más protegidos desde que se permitió a los bancos extranjeros operar en China, hace exactamente una década. En un primer momento, se elevará dos puntos su participación máxima -pasará del 49% al 51%-; y, finalmente, en un plazo de tres a cinco años, ese máximo será eliminado. En la práctica, eso supone que empresas foráneas podrán controlar el 100% de entidades de seguros y de inversión, sin tener que asociarse con una entidad china. Los bancos comerciales, de propiedad estatal, tendrán un trato especial que todavía no se ha elaborado.

Debilidad europea

El viceministro de Finanzas, Zhu Guangyao, aseguró que de la decisión se informó a Trump durante las entrevistas que mantuvo con Xi en la capital china. No se sabe si fueron las conversaciones entre ambos presidentes lo que la propiciaron, pero, ahora que enfila la recta final de sus 13 días de gira por Asia, Trump ya puede colgarse una medalla. Y lo cierto es que se trata de una modificación que beneficiará a muchas más firmas que las estadounidenses, ya que también las europeas llevaban tiempo demandando estos cambios. Se demuestra así la debilidad de la Unión Europea en la toma de decisiones internacionales y se confirma que Trump tenía razón cuando dijo que «no hay nada más importante que la relación entre China y Estados Unidos».

Ya solo le falta al presidente norteamericano lograr algún avance en el otro tema que ha sido clave en su viaje por Oriente: Corea del Norte. Pero parece que ese va a ser un hueso duro de roer, porque Trump no ha logrado que China se mueva un ápice al respecto, y Corea del Sur sigue apostando por el diálogo. Por su parte, los países del sudeste asiático que se verán las caras en las dos cumbres que le quedan al presidente antes de regresar a Washington están más interesados en hablar sobre desarrollo y economía. Al fin y al cabo, pocos creen que Kim Jong-un esté tan loco como para lanzar un ataque contra ninguno de los aliados estadounidenses.

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