Secuestran a un sacerdote católico

D. MENOR DACA.

3.050 euros. Ese es el precio de la libertad del sacerdote católico Walter William Rozario, desaparecido desde el pasado lunes en el distrito de Natore, oeste de Bangladés, y cuyos captores llamaron en la noche del martes a sus familiares para exigirles un rescate. Los medios locales informaron ayer de este secuestro que sale a la luz el día antes de la llegada del papa Francisco a Bangladés, un país donde los católicos son solo el 0,24% de sus casi 160 millones de habitantes, mayoritariamente musulmanes.

El yihadismo está presente entre la población bangladesí y hace temer por la suerte del padre Walter, ya que son habituales los ataques a cristianos. Sunil Gomez, un comerciante vecino del sacerdote secuestrado, fue asesinado el pasado 5 de junio en su tienda en un ataque que luego reivindicó el Estado Islámico.

Se espera que Jorge Mario Bergolio haga en Bangladés como en Myanmar, la etapa anterior del viaje: dedicarse a tender puentes haciendo así honor al significado del término 'pontífice'. En Rangún Francisco se dio ayer el primer baño de multitudes en su gira por el sureste asiático durante la misa que presidió ante unas 150.000 personas, una amplia representación de los católicos del país, que no llegan a 660.000.

En su homilía, el Pontífice volvió a hablar sobre las dificultades que afrontan las minorías, pero subrayando en esta ocasión cómo los católicos birmanos portan «las heridas visibles e invisibles de la violencia». Esta represión sufrida a manos de los militares es precisamente uno de los motivos que llevó a la Iglesia local a pedirle que no hablara de los rohinyá, la comunidad musulmana víctima desde hace tres meses de una campaña de limpieza étnica por parte del Ejército.

Los católicos birmanos le convencieron de que el sufrimiento era común entre los diversos grupos étnicos minoritarios, por lo que no había nada que ganar si enfatizaba la situación de los rohinyá. Para hacer presente la persecución que sufren los propios fieles a la Iglesia de Roma, un grupo de católicos miembros de la comunidad Kachin, que viven en el campamento de refugiados de Winemaw, al norte del país, confeccionaron el báculo que el Papa utilizó durante la celebración religiosa.

Jorge Bergoglio completó su agenda en Rangún con un encuentro con el consejo supremo de los monjes budistas, religión predominante en Myanmar. Propuso dar pasos adelante para alcanzar una mayor armonía entre los fieles de ambos credos.

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