Abe podrá acabar con el pacifismo nipón

El primer ministro Shinzo Abe coloca una roseta junto a su nombre en la sede de su formación. :: reuters/
El primer ministro Shinzo Abe coloca una roseta junto a su nombre en la sede de su formación. :: reuters

Logra más de dos tercios de los diputados y eso le permitirá suprimir de la Constitución las limitaciones militares impuestas tras 1945

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI.

Shinzo Abe, el primer ministro de Japón, sabía perfectamente lo que hacía cuando decidió adelantar por sorpresa las elecciones a la Cámara baja, que se deberían haber celebrado a finales del año que viene. Aprovechando la división de la oposición y el aumento de su popularidad gracias a la amenaza norcoreana, disolvió el Parlamento hace un mes y ayer logró que los ciudadanos renovasen su confianza en él.

Es más, como pretendía con su estrategia, ha salido reforzado y ahora tiene carta blanca para continuar desarrollando su particular visión del Japón del siglo XXI. Será el primer ministro que más tiempo ha gobernado el archipiélago desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, y, si su partido vuelve a reelegirle en septiembre del año que viene, podría mantenerse en el poder hasta 2021.

Según los datos preliminares de los comicios, que no pudieron hacerse definitivos anoche por las dificultades que un tifón está provocando para realizar el recuento en varias localidades, la coalición del Partido Liberal Demócrata (PLD) de Abe obtuvo más de dos tercios de los 465 escaños -hasta ahora eran 475-. «Estamos muy agradecidos de que el público haya dado a nuestro Gabinete el mando, pero tendremos cuidado de no ser arrogantes en el camino que nos queda por delante», afirmó el secretario general del PLD, Toshihiro Nikai.

'Supermayoría'

El resultado otorga a Abe una 'supermayoría' que le permitirá poner en marcha la reforma de la Constitución que ha propuesto para 2020 con el fin de abolir el pacifismo que se le impuso tras la rendición de 1945. Él siempre ha sido partidario de esta revisión para reforzar el papel del Ejército, conocido como las Fuerzas de Autodefensa porque tienen prohibidas operaciones ofensivas.

Asegura que esa reforma es necesaria para responder a las amenazas militares que ahora suponen Corea del Norte, que ha lanzado ya dos misiles intercontinentales que han sobrevolado su territorio, y China, que aumenta considerablemente su presupuesto de defensa y que tiene abiertas importantes disputas territoriales en aguas que reclaman para sí una decena de países.

«No podemos dejar que Corea del Norte juegue con nosotros. Tampoco podemos sucumbir a sus amenazas. Aprovechando nuestra fuerte diplomacia, tenemos que asegurarnos de que Pyongyang no tenga más opción que modificar sus políticas y volver a la mesa de reuniones», dijo Abe en tono más conciliador de lo habitual durante uno de sus últimos mítines, el pasado sábado. Al fin y al cabo, para lograr modificar la Constitución, necesitará también dos tercios de la Cámara alta, donde tendrá que buscar aliados y acordar la reescritura del polémico artículo 9.

Pero muchos de quienes le votaron ayer lo hicieron más por razones económicas que militares o de política internacional. Al fin y al cabo, las 'tres flechas' del sistema económico de Abe, conocido como 'Abenomía', han acabado con dos décadas de estancamiento, han logrado que el país haya concatenado ya varios trimestres de crecimiento económico y han llevado las bolsas a máximos de los últimos veinte años. Sus políticas fiscales y monetarias han logrado debilitar el yen, cuya fortaleza estaba siendo una losa para las exportaciones, y afianzar la confianza empresarial.

Subida del IVA

Además, el paro está en mínimos históricos y la confianza de los consumidores parece continuar creciendo, a pesar de que el primer ministro ya ha anunciado que estas elecciones también son el aval que buscaba para realizar un segundo incremento del IVA en 2019. Las grandes corporaciones niponas también han vuelto a aumentar notablemente sus beneficios, aunque son reacias a trasladarlos a los trabajadores y, por eso, la inflación continúa por debajo del objetivo del 2% que se puso Abe.

Abe no tiene una oposición que pueda impedirle un ejercicio cómodo del poder y la aplicación de su programa. Su principal contendiente de ayer, Yuriko Koike, líder del Partido de la Esperanza, se quedó muy lejos de los 70 diputados que esperaba obtener. Lo más llamativo, sin embargo, fue el buen resultado que ha cosechado la nueva formación de izquierda, el Partido Constitucional Democrático (PCD). Ha logrado incluso más votos que los de Koike -podría alcanzar 58 escaños, un salto enorme si se tiene en cuenta que contaba con 16-, posiblemente porque ha aglutinado a todos los que están descontentos con el rumbo belicista que Abe quiere imprimir a Japón. El PCD se opone a la reforma del artículo 9 de la Carta Magna, pero no tendrá fuerza suficiente como para impedirlo. Otros de sus votantes consideran que la economía mejora en el terreno de lo macro, pero que la gente no lo nota. «Ni las pensiones ni los sueldos están aumentando», se quejó uno de sus partidarios, Hideki Kawasaki, a la agencia AFP.

En cualquier caso, las elecciones confirman de forma contundente que el primer ministro no tiene rival en estos momentos. «Su victoria se debe únicamente a la incapacidad de la oposición para crear un frente unido», comentó la analista política Mikitaka Masuyama. «Yo apoyo a Abe para que Japón tenga mano dura con Corea del Norte», justificaba su voto Yoshihisa Iemori. Seguramente, Donald Trump celebró también la victoria de Abe, ya que será un buen aliado de Estados Unidos en Asia, donde ambas potencias comparten muchos intereses.

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