Muere el 'emir' del Estado Islámico en el sureste asiático en una ofensiva militar

El jefe del Estado Islámico en el sureste asiático, el filipino Isnilon Hapilon, perdió la vida ayer en los combates para desalojar a los rebeldes de Marawi, en el sur de Filipinas. Hapilon, de 51 años, era un yihadista que figurba en la lista estadounidense de los terroristas más buscados. Su muerte se produjo en el marco de la ofensiva militar para poner fin a cuatro meses de ocupación por parte de su grupo de algunos barrios de Marawi.

El presidente Rodrigo Duterte, así como los analistas, presentan a Hapilon como el «emir» del Estado islámico en el sureste asiático y el principal impulsor del grupo yihadista para instaurar un «califato» en esta región.

Las tropas filipinas «lograron dar con Hapilon y Omar Maute, que también falleció», según el Gobierno filipino. Ambos yihadistas organizaron la ofensiva contra Marawi tras el intento de las autoridades de capturar a Hapilon. Posteriormente sembraron el caos en la ciudad, la mayor localidad musulmana del país.

Washington había prometido una recompensa de cinco millones de dólares por Hapilon, al que presentaba como un comandante superior de Abu Sayyaf. Se llevará a cabo un análisis de ADN dadas las recompensas ofrecidas por EE UU y Filipinas.

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