El Gobierno afgano celebra el apoyo de Trump a sus frágiles tropas

Patrulla estadounidense en la región afgana de Kandahar, en una imagen de archivo. :: Baz Ratner/ reuters/
Patrulla estadounidense en la región afgana de Kandahar, en una imagen de archivo. :: Baz Ratner/ reuters

Los talibanes claman contra la oferta de paz del presidente Ghani y exigen la salida del país de las fuerzas de la OTAN y de Estados Unidos

CAROLINE CONEJERO NUEVA YORK.

El presidente afgano Ashraf Ghani agradeció profusamente al presidente Trump su total apoyo al país en su esfuerzo por conseguir autosuficiencia y en la lucha conjunta contra el terrorismo. La nueva estrategia de Estados Unidos para Afganistán incrementará el número de tropas sin establecer plazos y valida lo que el Gobierno afgano venía pidiendo hace meses: más presencia militar, cuanto antes y lo más cerca posible del frente.

Afganistán, donde en los últimos años los talibanes han conquistado hasta un 40% del territorio, depende en gran medida de los marines norteamericanos para reconquistar las zonas cedidas a los insurgentes. Ghani, que habló a las tropas armadas desde el sur de la provincia de Kandahar, señaló que la nueva estrategia incrementará el entrenamiento de las tropas afganas para la misión, además de reforzar las raquíticas fuerzas aéreas y doblar el número de las fuerzas especiales.

Por el contrario, el anterior presidente afgano, Hamid Karzai, mostró vía Twitter su total oposición a la nueva estrategia estadounidense. Karzai, quien se lucró con holgura de las ayudas norteamericanas en la primera campaña militar para alimentar la espesa red de corrupción gubernamental en su interés, se apresuró a declarar que la nueva campaña no solo no llevará la paz y la estabilidad al país, sino que incrementará la guerra y la rivalidad en la región.

LA CLAVEWashington pide a la Alianza y a los países de la región su compromiso para acabar con la guerra

En el anuncio de su nueva estrategia, Trump instó al Gobierno afgano, a Pakistán, India y los aliados de la OTAN a comprometerse para terminar una guerra que se extiende ya 16 años, la contienda más larga de Estados Unidos en la región. La nueva ruta en Afganistán concilia los principios del realismo político y del neoconservadurismo y no incluye esfuerzos de construcción nacional (como la estrategia de Obama) sino que se concentrará únicamente en la eliminación del terrorismo. Trump, que se negó a hablar del número de tropas que formarán el nuevo despliegue, así como de los detalles militares, señaló que dejará esas decisiones al secretario de Defensa, Jim Mattis.

En lo referente a Pakistán, Trump señaló que aumentará la presión sobre el país al que acusó de ofrecer refugio a los agentes del caos, la violencia y el terrorismo. Los líderes paquistaníes reaccionaron con cierta inquietud a las acusaciones de Trump de albergar terroristas en su territorio, particularmente en la porosa frontera con Afganistán. Tras negarlo, Pakistán reiteró su compromiso con la lucha antiterrorista junto a la comunidad internacional.

Por su parte los talibanes, que ya advirtieron la semana pasada a Trump de no iniciar una nueva ofensiva en Afganistán, calificaron el plan de viejo y falto de claridad y descartaron participar en conversaciones de paz, en respuesta a la invitación del presidente Ghani, mientras las tropas de la OTAN y de EE UU continúen en suelo afgano.

China y Rusia, que expresaron su descontento con la nueva campaña en Afganistán, recibieron su parte del nuevo realismo de Trump con un inédito paquete de sanciones por sus conexiones en la escalada nuclear de Corea del Norte.

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