Dramática huida desde Corea del Norte

Imagen del vídeo con el desertor corriendo en la zona desmilitarizada entre las dos Coreas. :: efe/
Imagen del vídeo con el desertor corriendo en la zona desmilitarizada entre las dos Coreas. :: efe

Un vídeo difundido por Naciones Unidas muestra cómo soldados norcoreanos tirotean a un compañero que cruza al Sur

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI.

Entrar en Corea del Norte es difícil. Pero salir puede ser incluso más complicado. Sobre todo si se hace a través de la frontera más militarizada del planeta, la que separa al régimen comunista de la hermana capitalista del sur. Lo demostró el pasado día 13 un soldado norcoreano que decidió desertar a Corea del Sur arriesgando su vida. Ayer, el Comando de Naciones Unidas publicó los vídeos de las cámaras de seguridad que grabaron con detalle una de las huidas más accidentadas de la historia de la península norcoreana.

El militar, cuyo nombre y rango no han trascendido, condujo su jeep a unos 70 kilómetros por hora hasta la frontera. En uno de los puestos de control de la carretera, sus compañeros norcoreanos entendieron que algo no cuadraba y dieron la voz de alarma. Cuando se encontraba a unos 50 metros de la línea que separa ambos países, el coche se atascó y el desertor tuvo que salir y recorrer el último tramo, cruzando la Zona Común de Seguridad, a la carrera. Pero varios militares norcoreanos llegaron a tiempo para efectuar hasta 40 disparos con sus rifles de asalto.

Cinco de ellas hicieron diana en el cuerpo del desertor, que consiguió cruzar malherido al Sur. Uno de sus perseguidores llegó a rebasar brevemente la Línea de Demarcación Militar, lo que Corea del Sur y Estados Unidos han calificado como una violación del armisticio que está en vigor desde que acabó en falso la guerra de Corea (1950-53). Afortunadamente para el soldado norcoreano, tropas del Sur lograron llegar a él gateando y lo pusieron a salvo cuando se desangraba y yacía inconsciente. Después de haber sido intervenido en dos ocasiones, se recupera de las heridas en un hospital, está ya consciente, respira por cuenta propia y su vida no corre peligro.

Parásitos intestinales

«Después de haber hablado con él puedo asegurar que ha venido de forma voluntaria atraído por la imagen positiva que tiene de Corea del Sur», comentó el médico que lo trata, Lee Cook-yong. Sin duda, eso es un bofetón para el régimen de Pyongyang, que siempre mantiene que sus desertores -estimados en unos mil al año- son en realidad víctimas de secuestros ordenados por Seúl para ensuciar la imagen del país que dirige Kim Jong-un. Otros dos militares norcoreanos desertaron en el mismo lugar, Panmunjom, en 1998 y 2007, pero no hubo disparos.

En cualquier caso, la peripecia de este soldado en concreto ha deparado una sorpresa más, porque los médicos han descubierto docenas de gigantescos parásitos en su intestino. Alguno llega a medir 27 centímetros de largo y, aunque puede parecer una mera anécdota, los especialistas creen que se trata de un mal que proporciona información relevante sobre la crisis agrícola que sufre Corea del Norte.

Porque, según los médicos, estos parásitos que también se han encontrado en otros desertores -aunque en menor cantidad- demuestran la carencia de fertilizantes químicos y el uso de una sustancia mucho más barata y fácil de encontrar: excrementos humanos. Que se infecten de estos parásitos incluso los militares, una de las clases sociales más favorecidas por el régimen, refleja lo extendida que se encuentra esta práctica.

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