Corea del Norte ya tiene todo Estados Unidos a tiro

Varias personas siguen un informativo que detalla las últimas novedades sobre el misil lanzado por Corea del Norte. :: Kim Hong-Ji / reuters/
Varias personas siguen un informativo que detalla las últimas novedades sobre el misil lanzado por Corea del Norte. :: Kim Hong-Ji / reuters

El nuevo misil aumenta su alcance hasta los 13.000 kilómetros y supone un «hito histórico» en el programa nuclear del régimen de Kim

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI.

Kim Jong-un tomó el testigo de su padre al frente del programa de misiles balísticos norcoreano y con sus proyectiles ha ido acercándose cada vez más a Estados Unidos. La madrugada de ayer, por fin, logró el hito que tanto ansiaba: lanzar con éxito uno capaz de alcanzar cualquier lugar del territorio estadounidense. El dirigente norcoreano anunció horas después que su país es un Estado nuclear de pleno derecho. Concretamente, el Hwasong-15 alcanzó una altura de 4.475 kilómetros sobre la superficie terrestre y 53 minutos después cayó a 950 kilómetros al este de donde había sido lanzado, en aguas cercanas a las costas de Japón.

Con esos datos ofrecidos por la prensa oficial norcoreana, que no han sido todavía corroborados por otros países, la Unión de Científicos Preocupados -que tiene su cuartel general en Estados Unidos- calculó ayer en 13.000 kilómetros el alcance del misil. Así, es evidente que la amenaza de Pyongyang ya no es ningún farol: podría atacar capitales como Washington, Londres, o Madrid, que estaban fuera del radio de acción de anteriores versiones del misil.

La superestrella de la televisión norcoreana, Ri Chun-hee, probablemente la presentadora de informativos más peculiar del mundo, se hizo eco de la noticia con su habitual tono de euforia épica. «Finalmente hemos logrado el objetivo histórico de desarrollar por completo nuestro potencial nuclear con el poder que nos otorga este misil», afirmó.

Según la agencia de noticias KCNA, el lanzamiento se produjo desde la base de Pyongsong, a solo 30 kilómetros de la capital norcoreana, Pyongyang, y el proyectil está equipado con una cabeza más grande de lo normal capaz de transportar una bomba atómica de gran tamaño y peso.

Amenaza global

Tradicionalmente, los principales enemigos de Corea del Norte han restado capacidad a los misiles y las bombas atómicas que ha probado con éxito, pero ayer el secretario de Defensa de Estados Unidos, Jim Mattis, reconoció que se trata del proyectil más peligroso. «Francamente, ha sido el que ha alcanzado la mayor altura de todos los que han probado hasta ahora, lo que demuestra que han logrado desarrollar un misil capaz de amenazar a todo el mundo».

No ha sido fácil. Corea del Norte lanzó su primer misil de prueba en 1984. Desde entonces, el Centro para Estudios Contra la Proliferación ha registrado 116 pruebas, algunas de ellas enmascaradas como lanzamientos de satélites. Su número ha aumentado considerablemente desde 2011, cuando la muerte de Kim Jong-il dejó al mando del país a su hijo, Kim Jong-un, que ha ordenado nada menos que 84 lanzamientos que supervisa personalmente mientras se fuma un cigarrillo.

El tercer Kim de la dinastía norcoreana también ha sido quien ha logrado disparar misiles desde diferentes lugares, incluidos submarinos y plataformas móviles, y quien ha hecho realidad el sueño de crear un misil balístico intercontinental con capacidad nuclear. Además, ahora los expertos especulan con la posibilidad de que Corea del Norte haya logrado inyectar el combustible cuando el misil está en posición horizontal, lo que reduciría considerablemente el tiempo que pasa desde que es visible a los sistemas de espionaje por satélite hasta que se lanza.

El régimen siempre ha sostenido que su objetivo es meramente disuasorio, ya que teme la posibilidad de que una coalición liderada por Estados Unidos trate de tumbarlo. La posibilidad de atacar su territorio es, dice Pyongyang, una estrategia de supervivencia. No obstante, Corea del Norte ha perdido el apoyo de su principal aliado, China.

Sin influencia china

Pekín no solo se ha sumado a las sanciones impuestas por Naciones Unidas. También ha decidido cerrar el principal puente que conecta ambos países -aunque con la excusa de hacer reparaciones- y cancelar los vuelos que Air China operaba entre ambas capitales -una vez más, aduciendo falta de demanda-.

Ayer, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Geng Shuang, reiteró que el último lanzamiento tiene a la segunda potencia mundial «seriamente preocupada», y exigió a Pyongyang que acate las resoluciones de la ONU y que se abstenga de llevar a cabo acciones que incrementen todavía más la tensión en la región. No obstante, este es el mensaje que Pekín repite una y otra vez. Y, después de dos meses de silencio que habían hecho creer que había logrado su cometido, el misil de ayer demuestra que poco le importa a Kim lo que digan sus vecinos chinos.

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