Corea del Norte, dispuesta al diálogo con Estados Unidos, tras el «deshielo olímpico»

Ivanka Trump aplaude en la clausura de los Juegos, con Kim Yong-chol, máximo representante norcoreano, de fondo. :: lucy nicholson / reuters
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Ivanka Trump aplaude en la clausura de los Juegos, con Kim Yong-chol, máximo representante norcoreano, de fondo. :: lucy nicholson / reuters

Ivanka Trump coincide en el cierre de los Juegos de Pyeongchang con el general enviado por Kim Jong-un, jefe del espionaje

PABLO M. DÍEZ SEÚL.

Con una espectacular ceremonia a ritmo de 'K-pop' ('pop' coreano), ayer fueron clausurados los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang. Conocidos ya como los 'Juegos de la Paz', han traído el acercamiento entre las dos Coreas después de más dos años de tensión por los ensayos nucleares y de misiles de Kim Jong-un. Buena prueba de ello fue el desfile conjunto del Norte y el Sur bajo una misma bandera, la de la reunificación, el pasado día 9 durante su inauguración, a la que asistió la hermana del dictador, Kim Yo-jong.

Siguiendo con este 'deshielo olímpico', Corea del Norte se muestra ahora dispuesta a reabrir el diálogo con Estados Unidos, según informa la agencia de noticias Yonhap. Así se lo ha manifestado al presidente surcoreano, Moon Jae-in, la delegación enviada por Kim Jong-un a la clausura de los Juegos, encabezada por el general Kim Yong-chol, jefe del espionaje.

«La delegación norcoreana también ha estado de acuerdo en que las relaciones con EE UU deben desarrollarse junto a las conversaciones con el Sur, apuntando que tienen suficiente intención para mantener ese diálogo», explicó el portavoz de la Casa Azul, el palacio presidencial surcoreano. Esta es una de las condiciones que Moon Jae-in quiere imponerle a Kim Jong-un para aceptar su invitación a una cumbre en Pyongyang, que sería el tercer encuentro entre mandatarios de ambas naciones tras los celebrados en 2000 y 2007.

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Resumiendo su reunión de una hora con la comitiva enviada por Kim Jong-un, el portavoz de la Casa Azul señaló que «el presidente Moon destacó que el diálogo entre EE UU y Corea del Norte debe llevarse a cabo lo antes posible para una mejora de las relaciones entre el Norte y el Sur y para la resolución fundamental de los asuntos en la península». Entre dichas cuestiones, Moon Jae-in citó específicamente la desnuclearización del régimen estalinista de Pyongyang, pero Washington duda de que Kim Jong-un renuncie a su programa de armas atómicas.

En medio de todo este ajedrez diplomático, la hija del presidente de EE UU, Ivanka Trump, coincidió ayer con el general norcoreano, Kim Yong-chol, en la ceremonia de clausura de los Juegos de Invierno. Sentado justo detrás de ella, a solo dos asientos de distancia en el palco de autoridades, Kim Yong-chol miraba de reojo a Ivanka Trump, que actúa como consejera de su padre. Pero ella mantuvo la vista al frente en todo momento para evitar el contacto visual con el emisario de Kim Jong-un, tal y como muestran las fotos distribuidas por las agencias internacionales.

Lista negra

La presencia del general Kim Yong-chol, incluido en la 'lista negra' de sanciones contra el régimen, ha generado una encendida polémica en Corea del Sur. Como responsable de los servicios militares de Inteligencia, se le acusa de haber orquestado en 2010 el hundimiento de la corbeta 'Cheonan', en el que perecieron 46 marineros surcoreanos. Además, se sospecha que también está detrás de los ciberataques perpetrados por hackers norcoreanos y de los grupos civiles del Sur que recopilan información para Pyongyang.

Al igual que en la inauguración, en la que coincidieron el vicepresidente de EE UU, Mike Pence, y la hermana de Kim Jong-un, tampoco hubo finalmente un encuentro entre ambas partes. Según la Casa Blanca, Pence y Kim Yo-jong tenían previsto reunirse tras la ceremonia de apertura de los Juegos, pero los norcoreanos lo cancelaron en el último momento.

Tras esa oportunidad perdida, la Casa Blanca se ha apresurado a anunciar que «verá» si esta nueva voluntad de diálogo norcoreana marca los primeros pasos hacia su desnuclearización. No será fácil porque Washington impuso el viernes lo que no dudó en calificar como «el paquete de sanciones más duras» contra Pyongyang, que apuntan a 28 barcos y 27 navieras y empresas comerciales para asfixiar económicamente al régimen de Kim Jong-un.

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