Cinco años de prisión para el heredero de Samsung

Condenado. Lee Jae-yong sube al autobús que le conducirá a la cárcel, tras oír la sentencia. :: reuters
Condenado. Lee Jae-yong sube al autobús que le conducirá a la cárcel, tras oír la sentencia. :: reuters

Un tribunal lleva a la cárcel al actual vicepresidente del grupo empresarial por haber sobornado a la 'Rasputina' surcoreana

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI

El escándalo que este año ha tumbado a la expresidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, ya trasciende el ámbito político e impacta de lleno en el empresarial. Y lo hace por todo lo alto. Ayer, el Tribunal del Distrito Central de Seúl condenó al heredero del imperio Samsung, Lee Jae-yong, a cinco años de prisión por corrupción. Los jueces consideraron probados los cinco delitos por los que estaba imputado, entre ellos apropiación indebida, perjurio y soborno, y le impusieron una de las penas más duras jamás dictadas contra un alto directivo surcoreano. Aunque el castigo es notablemente inferior a los 12 años de cárcel que pedía la Fiscalía, como es superior a los tres años no podrá evitar acabar entre rejas.

«Resulta impactante ver cómo la enfermedad de la connivencia político-empresarial que afecta a la persona más poderosa de Corea del Sur, su presidenta, y a uno de nuestros conglomerados no es algo del pasado sino una lacra que continúa sucediendo», afirmó el presidente del tribunal, Kim Jin-dong, al informar del veredicto. «Va a ser difícil recuperarse de esta pérdida de confianza. El hecho de que los acusados sean directivos del grupo Samsung hace que el impacto adverso en la sociedad y en la economía sea enorme», añadió. Frente a él, Lee escuchó en todo momento con rostro impasible. Su gesto más estridente fue aplicarse cacao en los labios.

La principal conexión entre el actual vicepresidente de Samsung y la expresidenta Park está en las donaciones que Lee hizo a su gran amiga, Choi Soon-sil -conocida como la 'Rasputina' coreana- y en el caballo de 800.000 dólares que le regaló a la hija de esta. Choi era la mujer que en la sombra manejaba los hilos del poder del país, a pesar de que nunca estuvo en posesión de ningún cargo oficial. Por eso, con los 5,5 millones de euros que le terminó ofreciendo en total, Lee quiso ganarse el visto bueno de la presidenta a una complicada fusión empresarial que iba a aumentar todavía más su poder en Samsung.

Pero al final se descubrió el pastel y el país vive desde entonces una de sus crisis políticas y empresariales más profundas. De hecho, la sentencia de ayer supone un duro golpe a los 'chaebol', como se conoce a los grandes conglomerados industriales del país. Y no parece que esta vez Lee vaya a tener la suerte de su padre, que también fue sentenciado -dos veces- por desmanes similares, pero fue luego indultado por el presidente. Nunca pisó una prisión. Ahora, sin embargo, el hastío popular imperante, que se certificó en las mayores manifestaciones de la historia del país, hacen que esa opción resulte poco probable. El actual presidente de Corea, Moon Jae-in, ya ha declarado que no tiene intención de perdonar a nadie. En cualquier caso, los abogados de Lee han anunciado que apelarán la sentencia.

Caída en bolsa

Curiosamente, el castigo llega en un momento dulce para Samsung. Este año ha logrado beneficios récord y las acciones en bolsa se han revalorizado un 30%. El lanzamiento esta semana del nuevo buque insignia de la división de Electrónica, el teléfono móvil Galaxy Note 8, también parece señalar una nueva era dorada en esta industria. Es justo lo que la empresa necesitaba después del gran fiasco que supuso su antecesor, que tuvo que ser retirado del mercado por las explosiones que protagonizó su batería. No obstante, la sentencia provocó ayer una caída del 1% en el precio de las acciones y, sin duda, enturbia la imagen del conglomerado a nivel global.

Además, si la apelación no prospera y Lee acaba realmente pasando un tiempo significativo a la sombra, el poder judicial estará enviando un contundente mensaje al poder empresarial, que muchos han considerado siempre el mayor de Corea del Sur. No en vano, algunos incluso conocen al país con el sobrenombre de la 'República de Samsung'. Pero, como dijo el juez Kim, «la gente espera que el poder del presidente sea usado para servir al pueblo, y que las empresas actúen de forma legal y socialmente responsable».

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