Arrasada la costa norte de Cuba

El agua inunda una calle del centro de La Habana. :: YAMIL LAGE / afp
El agua inunda una calle del centro de La Habana. :: YAMIL LAGE / afp

'Irma' provoca grandes destrozos en ciudades, los hoteles de la cayería norte y Varadero, el principal centro turístico

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

El ojo del gigantesto y feroz huracán 'Irma' enfiló hacia Florida después de detenerse más de lo previsto en Cuba, donde arrasó la costa norte con vientos que fluctuaron entre la categoría 5 -más de 252 km/h-, y la 4 -hasta 250- de la escala Saffir-Simpson. Las autoridades aún no cifran los daños, pero destacan, para orgullo de la defensa civil, que nadie murió en el peor ciclón que ha pasado por la isla en casi un siglo. Ya piensan en la reconstrucción.

A los grandes destrozos en ciudades y en los hoteles de la cayería norte -Cayo Coco, Cayo Guillermo y Cayo Santa María-, en los que se perdieron techos y hierros con árboles arrancados de cuajo, barro, piedras, maderas y un amasijo de tablas, se sumaron los causados en Varadero, el principal centro turístico cubano. Allí, pese a los daños ocasionados en las instalaciones a causa del viento, el mar fue benigno y no causó grandes inundaciones.

Al mediodía de ayer, tímidos rayos de sol asomaban entre las nubes desde las que intermitentemente caían trombas de agua. Sin embargo, las olas continuaban azotando el Malecón habanero con fuerza inusitada. «Llevo viviendo más de 50 años en este edificio y nunca antes había subido el agua al portal», dice Rosalba, una vecina del Vedado, el barrio que junto con el de Centro Habana, se inundó y en la mayoría de sus calles solo se podía transitar en barcas de salvamento o con el agua en la cintura. Y la previsión meteorológica es que se mantengan las penetraciones del mar hasta hoy.

Durante la noche, la oscuridad era total. Apenas cuatro o cinco islas de luz de edificios con plantas de energía. El resto era una boca del lobo. De nada servía mirar por la ventana. Era imposible adivinar lo que volaba.

Los rugidos de vientos medios de cien kilómetros por hora chocaban contra los cristales, que por momentos parecían a punto de resquebrajarse ante su empuje. Con la luz del día fue visible el dantesco panorama de postes de luz caídos con efecto dominó, árboles arrancados desde la raíz, surtidores de gasolina desprendidos de su base y flotando en el agua a 400 metros de la costa.

Los servicios de rescate no pararon en toda la noche. Al menos 50 personas que se resistieron a la evacuación tuvieron que ser rescatadas 'in extremis' en lanchas, poniendo en peligro sus vidas y las de sus rescatistas. Otro grupo de trabajadores de servicios comunales se dedicó a retirar grandes bloques de escombros en al menos seis derrumbes en Centro Habana.

En la costa norte fue horrible. Los turistas que fueron llevados de los cayos a Varadero lo pasaron peor que si hubieran ido a La Habana. Las condiciciones de la atmósfera incidieron en que Irma redujera su velocidad de traslación a apenas 13 km/h, con lo que quedó prácticamente estacionaria varias horas sobre Baradero descargando lluvias y vientos de forma persistente.

El presidente de Cuba, Raúl Castro, ordenó que tras el paso del huracán, se dé prioridad a las labores para devolver el suministro eléctrico a las zonas afectadas y pidió que la empresa estatal Unión Eléctrica se concentre «en los trabajos especializados y en reducir el tiempo de afectación eléctrica de la población y los centros vitales de la economía».

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