«Vivo con indignación ver sufrir a mi familia»

Antes del acto público protagonizado ayer por Lula, el expresidente había grabado un vídeo para sus seguidores en el que se escucha su voz acompañada de un dibujo animado. La grabación, de apenas dos minutos, fue interrumpida varias veces mientras era realizada pues -según relatan los testigos- el expresidente se emocionaba.

«No tengo miedo de lo que está por venir. Si me queda un minuto de vida, ese minuto será para luchar por la dignidad de nuestro pueblo», se escucha decir a Lula en el vídeo, después de aludir a la secuencia de dificultades que enfrentó a lo largo de su vida hasta convertirse en presidente. «Quien me condenó sin pruebas sabe que soy inocente y que goberné con honestidad», asegura Lula en su mensaje.

El exmandatario pasó un día de puras emociones. La ceremonia que se realizó en homenaje a su fallecida esposa Mariza por el día de su cumpleaños se demoró a raíz de la angustia de sus hijos, que sabían que tras la celebración su padre debía entregarse. «Vivo este momento con gran indignación porque no me es fácil ver sufrir a mi familia», admitió. Al finalizar el acto, Lula fue llevado en volandas por una marea humana hasta la entrada del sindicato donde almorzó y descansó a la espera de su traslado.

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