Trump: «Puerto Rico quiere que se le dé todo hecho»

Un hombre observa la devastación generada por el huracán 'María' en el interior de un supermercado de Salinas, en Puerto Rico. :: reuters/
Un hombre observa la devastación generada por el huracán 'María' en el interior de un supermercado de Salinas, en Puerto Rico. :: reuters

El presidente responde a las críticas a su gestión de la crisis, incluidas las de la regidora de la capital, que le acusa de crear «algo parecido a un genocidio»

CAROLINE CONEJERO NUEVA YORK.

Diez días después de que el huracán 'María' arrasara por completo Puerto Rico, y tras docenas de peticiones a la Administración por parte de figuras públicas y congresistas, y hasta los ruegos con lágrimas en los ojos de la propia alcaldesa de San Juan, el presidente Donald Trump respondía ayer violentamente acusando a los líderes locales de no hacer bastante en los esfuerzos de recuperación.

«Quieren que todo se les dé hecho», era la respuesta por Twitter del presidente Trump a una crisis, que una vez más, considera un mero complot de los medios de comunicación para atacarle personalmente. Mientras la situación en Puerto Rico se agrava cada día ante la incapacidad de los equipos de rescate de distribuir agua, comida, medicinas y combustible a más de tres millones de personas atrapadas sin electricidad en zonas sin acceso, muchas sin agua potable y dependientes de generadores de gas.

La destrucción causada por las últimas tormentas, que ha acabado con las ya débiles plantas de tratamiento de agua y residuos, así como con la red eléctrica, es de tal calibre que tardará muchos meses en ser restaurada. La mayoría de las carreteras continúan intransitables, bloqueadas con árboles y escombros, y el servicio de móviles es aún limitado.

LA CLAVE«Hemos invadido países pequeños más rápido de lo que estamos tardando en ayudar a Puerto Rico»

Una desesperación que se intensificaba ante la sorprendente lentitud de la Administración federal para expeditar los trámites burocráticos del rescate y movilizar el transporte en el terreno. Mientras la ayuda se encontraba retenida en contenedores en el puerto sin poder ser distribuida por falta de medios y decisión administrativa, el presidente Trump enfocaba su atención en las elecciones en Alabama y los ataques a los jugadores de la NFL, la liga profesional de fútbol americano.

En los últimos días la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulin Cruz, llegó a acusar a la Administración Trump de ineficiencia y de, incluso, «crear algo parecido a un genocidio» ante la incapacidad de Washington de resolver la logística de rescate en un pequeño territorio del país. «Estamos muriéndonos aquí -instaba Yulin- y ustedes nos están matando con su ineficiencia y su burocracia».

En desesperadas instancias públicas a la Casa Blanca, Yulin llegó a rogar al presidente Trump que tomara el mando para salvar vidas o de otra forma «el mundo verá que no se nos trata como ciudadanos de segunda, sino como animales de los que uno se puede deshacer. Ya basta», decía Yulin entre lágrimas.

«La Administración Trump ha sido lenta», señalaba el congresista demócrata Darren Soto. «Hemos invadido países pequeños más rápido de lo que estamos tardando en ayudar a los americanos de Puerto Rico y las Islas Vírgenes», añadió Soto, el primer congresista puertorriqueño de Florida. Incluso el gobernador boricua Ricardo Rosselló, generalmente en un tono más cordial con la Administración, reconoció que el rescate no era lo que debería ser.

Mea culpa de Washington

Incluso el gobierno de Washington, que en los últimos días ha tratado de rebatir la montaña de críticas sobre la ineficacia administrativa como las del senador John McCain y la congresista Nydia Velázquez, ha tenido que reconocer al final que los esfuerzos de rescate no son «suficientemente satisfactorios».

El azote de dos huracanes ha llevado a la ruina a un estado ya muy debilitado y abandonado durante años a la suerte de una gravísima crisis de deuda que ha impedido invertir en la renovación de las infraestructuras y sistemas de aguas. El mismo desinterés institucional que ha conducido a ignorar una vez más la realidad de Puerto Rico, que ha pasado en unas semanas de la precariedad a una crisis humanitaria.

Aquellos más afortunados y con dinero para pagar los 800 dólares (677,22 euros) del vuelo a Orlando o Miami, continúan engrosando el éxodo de puertorriqueños que con sus familias huyen del país en busca de alguna clase de alojo en el continente. Se espera que el presidente Trump visite por fin Puerto Rico así como las Islas Vírgenes el próximo martes.

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