Tres estados del sur de Brasil inician la vía secesionista alentados por el ejemplo catalán

Celebran hoy una consulta no vinculante pero podrán firmar también la petición de un referéndum formal de independencia en 2018

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

Alentados por los independentistas de Cataluña, tres estados del sur de Brasil convocaron para hoy a una consulta para que los votantes expresen si quieren formar un Estado separado de la República Federativa brasileña. Se trata de Paraná, Santa Catarina y Río Grande do Sul, donde viven casi 30 millones de personas. Los brasileños de esos tres estados que miran al Atlántico podrán responder 'sí' o 'no' a la pregunta de si quieren formar un país aparte. La consulta no es un plebiscito legal ni vinculante. Pero quienes acudan a las urnas podrán también firmar un proyecto de ley que propone un referéndum formal para 2018.

La idea es recoger una masa crítica de votantes para que el Congreso discuta la propuesta que es considerada inconstitucional por una mayoría de expertos. La Carta Magna brasileña sostiene que la República de Brasil se basa en la «unión indisoluble» de sus estados.

Aun así, la región ya celebró una consulta en 2016 y realiza hoy la segunda con unos 25.000 voluntarios que trabajarán en la logística de una elección en casi mil ciudades y en la que se espera que participe más de un millón de personas, según manifestaron los organizadores.

Descendientes de inmigrantes europeos que llegaron en el siglo XIX, la mayoría de los sureños hace tiempo se manifiesta insatisfecha con Brasilia. Consideran que sus aportes tributarios son cuatro veces lo que obtienen en obras públicas e inversiones del poder central.

Entre las motivaciones del movimiento El Sur es mi País se destaca «la abominable sangría tributaria» que sufre la región -productora de soja fundamentalmente-. Dicen que se «privilegia» al norte y nordeste y «se relega al sur a la casi inexistencia de inversiones federales».

Los independentistas son una minoría que surgió en los años noventa. Pero en los últimos tiempos, a raíz de la recesión y la crisis política que derivó en la destitución de Dilma Rousseff y su reemplazo por el presidente Michel Temer -blanco de graves denuncias de corrupción-, la ambición secesionista se profundizó.

Lo que se perdería

Si bien los historiadores no creen en la viabilidad de la independencia, reconocen que si en el 'Plebisul' -así se llama- votan hoy más de un millón de personas, hay más posibilidades de que el proyecto se dirima en el Congreso para convocar a un plebiscito formal en 2018. En 2016 fue a votar apenas 3% del electorado y ganó la separación con casi 96%. «Sabemos que no tiene validez desde el punto de vista legal pero la idea es mostrar el porcentaje de la población que tiene voluntad de independizarse», explicó la coordinadora del movimiento, Anidria Rocha.

Si la iniciativa prospera, Brasil perdería al juez anticorrupción de Paraná, Sergio Moro. También debería renunciar a las playas de Florianópolis, en Santa Catarina, y a la ciudad de Porto Alegre, en Río Grande, sede de los foros progresistas que convocan a dirigentes de toda la región.

Brasil tiene 208 millones de habitantes. Los tres estados sureños albergan a casi 14% de ese total. Pero desde el punto de vista histórico cultural su conformación fue distinta. En Brasil, menos de la mitad de la población es blanca y el resto son mulatos, zambos, mestizos, negros e indios. En cambio en el sur la población blanca descendiente de europeos es 77% en Paraná, 80% en Río Grande y 87% en Santa Catarina.

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