Temer, un rey desnudo que ya no escandaliza en Brasil

Temer se libra del juicio penal y salva el mandato con su base parlamentaria. :: Joédson Alves / efe
Temer se libra del juicio penal y salva el mandato con su base parlamentaria. :: Joédson Alves / efe

Tras sortear la condena del Tribunal Supremo Electoral, el presidente escapa también de la persecución penal gracias a los votos de legisladores

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

Desde la última hora del viernes el Supremo Tribunal Federal de Brasil tiene en sus manos un papel que quema las manos de los magistrados. ¿Qué hacer con la polémica decisión del Congreso que impidió investigar al presidente Michel Temer por corrupción? Si bien no hay antecedentes de un hecho de esta gravedad, todo indica que los jueces deberían archivar la denuncia del fiscal, ignorando las ostensibles demostraciones de la participación del mandatario en los delitos penales que se le atribuyen. Existe también la posibilidad de que la denuncia se suspenda hasta que finalice su mandato. Entonces sí se podrían retomar las investigaciones en su contra. Pero si eso ocurre ¿se considerarán lícitos los actos de gobierno de Temer, incluidas las reformas económicas estructurales que está encarando con el respaldo popular más bajo del que se tenga registro? Brasil está en una encrucijada y las salidas parecen todas ruinosas.

Temer, que se había zafado de la condena del Tribunal Supremo Electoral en junio, escapó ahora de la persecución penal gracias a los votos de una mayoría de legisladores que obtuvieron prebendas a cambio de respaldo. Algunos lo admitieron abiertamente a la hora de votar. Dijeron que lo hacían por los ciudadanos de sus municipios, que se beneficiarían de los presupuestos extraordinarios para obras repartidos a manos llenas por el Ejecutivo, sin importar el grave desequilibrio de las cuentas públicas.

Reforma de las pensiones

Los aliados del Gobierno que no apoyaron a Temer están sufriendo retaliaciones -pérdida de cargos- bajo su control. No obstante, la venganza tiene un límite. El presidente los necesitará de nuevo -y en mayor número- para rechazar otras dos denuncias en su contra que están en la Fiscalía, casi listas para salir.

Temer también requiere de su base para aprobar las reformas impopulares exigidas por los mercados -única justificación de su permanencia en el cargo-. La reforma clave es la de las pensiones. Para la nueva ley necesita al menos 308 apoyos. Rápidos para beneficiarse de un Gobierno acorralado, los diputados ya empiezan a condicionar sus respaldos. En el papel de encargado de reunir mayorías -que jugaba con destreza el expresidente de la Cámara Eduardo Cunha, preso por corrupción-, ahora está el senador Aecio Neves, procesado también pero todavía en su bancada.

Neves, del PSDB -partido aliado al Gobierno- fue el principal rival de Dilma Rousseff en las presidenciales de 2015 y luego su adversario de más peso. Ahora, con la imagen por el suelo tras las grabaciones que lo involucran en graves delitos, el senador decidió trabajar detrás de la escena, manejando los hilos del poder que permitirán a Temer seguir adelante con su mandato. Resulta llamativa la falta de reacción de los brasileños, que manifestaron de forma masiva su rechazo al Gobierno de Rousseff, destituida por maniobras fiscales indebidas. Anestesiados frente a escándalos cada vez más obscenos, parecen resignados a distraerse con el pase de Neymar. Las imágenes de maletas con dinero para uno u otro dirigente -incluidos Temer y Neves- ya parecen no tener impacto en un país moralmente quebrado.

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